Después de dieciséis días sin información oficial detallada sobre la salud del presidente Hugo Chávez y, con más rumores que certezas, lo que se sabe realmente es que un absceso pélvico ocasionó la operación de urgencia en su gira por La Habana.
El absceso pélvico –explicaron a Clarín varios médicos– es una acumulación de pus en esa zona del cuerpo, suele producirse por una infección bacteriana o por una lesión en un órgano de la pelvis o una infección en otra parte del cuerpo. Las mismas fuentes aseguraron que si es bien tratado no representa riesgos. Pero que sin el tratamiento preciso puede complicarse. Con la poca información oficial, ningún médico pudo dar otro diagnóstico salvo especular sobre el tiempo de recuperación: cuanto más largo el período, más grave la infección. “Entre diez días y dos semanas es el tiempo esperable”, aseguraron.
El presidente venezolano fue operado el 10 de junio y hasta ahora no hubo parte médico. Chávez, desde La Habana, habló por teléfono con Telesur y fue la referencia más concreta que hubo. “Me han hecho biopsias, estudios, microbiología, distintos laboratorios y no hay ninguna señal maligna ahí”, dijo.
La falta de información fue cubierta por rumores de todo tipo. Todo alimentado porque días antes, Chávez había sido operado de la rodilla y se lo vio con bastón. Los rumores hasta hablaron de que un alto jefe de la inteligencia cubana había disparado contra el venezolano por cuestiones de mujeres. En Caracas hablaron de diverticulitis mal tratada. Es decir, pequeñas bolsas que se forman en el colon. El diario El Nuevo Herald de Miami, citando “fuentes de la inteligencia estadounidense”, publicó el viernes que Chávez “se encuentra en un estado crítico, no grave”, pero sí complicado, y agregó que estas fuentes “no podían confirmar las versiones” sobre un supuesto “cáncer de próstata”.


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