En julio cuando se dieron los primeros bloqueos, la industria tuvo que dar marcha atrás a la baja de precios en las liquidaciones de manera forzada. Ya en ese momento se sabía que la capacidad de pago estaba limitada.
Esta situación fue avalada por el Gobierno Nacional, a pesar de saber cómo se iban a dar las cosas por la aplicación de la lógica primaveral de la oferta, con esa firma que no quedó en nada, más que en romper la supuesta unidad de representantes de productores que se había llevado a Rosario para negociar. No hay dinero oficial para compensar las pérdidas de los productores, el análisis de la cadena de competitividad sigue esperándose y la desventaja está tan firme como la diferencia que las pymes siguen sufriendo con sus productos, ya que los quesos se los siguen comprando a 19 pesos; y en las góndolas el supermercadismo los coloca a más de 35 pesos por kilo.
Si no hay acción concreta al respecto, será muy difícil afrontar el cierre del año en estas condiciones, tanto para industriales, como para productores, pertenezcan a la entidad que sea. Será muy útil entonces seguir esperando la presencia del Subsecretario de Lechería de la Nación en la región, luego de la aplazada cita en Ataliva de hace dos sábados, que supuestamente se debería dar en los próximos días.
MEJORAR LAS
TRANSACCIONES
Este martes, a las 19:30 horas, en el Salón del Museo Histórico de Ramona, el Distrito XII de Federación Agraria Argentina organiza una charla para productores de la región en la que se detallarán los alcances de la futura cotización en la Bolsa de Comercio de Rosario de la leche y su cotización electrónica, con lo cual se dará un paso positivo en la apreciación de la misma. Será Eduardo García Maritano el encargado de explicar esta modalidad que propondrá la comercialización de la materia prima por grupos, permitiendo entonces alcanzar una mayor fuerza negociadora de los precios y establecer parámetros claros de lo que actualmente es una entrega de lo producido, para poder alcanzar precios justos, anticipados y no dejar libradas las condiciones a la voluntad de las industrias.
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