La industria y las pymes frente al desafío y el compromiso de superarse

El gobierno buscará sostener un superávit comercial de 10 mil millones de dólares para 2012. Las medidas de protección buscan disminuir las importaciones, preservar la industria nacional y promover la inversión productiva y la renovación.

Durante este año, los ojos del gobierno, se sabe, estarán puestos en el desarrollo de la crisis internacional y en el impacto que pudiera tener en el país.

La crisis en Europa y su impacto en socios comerciales estratégicos para la Argentina como Brasil y China podría afectar la balanza comercial, tanto por una caída de las exportaciones como por un ingreso de importaciones superior al esperado. La política de acuerdos de precios y retenciones no ha podido evitar el desarrollo de una inflación en dólares (promovida también por la desvalorización de esa moneda) que ha revaluado relativamente el peso y afectado la competitividad por tipo de cambio que favorecía a la industria nacional.

Con todo, el gobierno ha dado muestras de su intención de sostener un tipo de cambio estable o con leves modificaciones que, según el presupuesto de 2012, llevaría al valor del dólar a 4,62 pesos hacia diciembre. El reclamo de los sectores devaluacionistas ha mermado luego del fracaso de la corrida cambiaria.

Como forma también de paliar ese reclamo y, a su vez, fortalecer el seguimiento cotidiano de la balanza comercial, el gobierno ha elevado el rango de la Secretaría de Comercio Exterior, designando a Beatriz Paglieri como titular y poniéndola bajo la órbita del Palacio de Hacienda.

El claro objetivo es definir, sector por sector, las medidas tendientes a la preservación de la industria nacional y, al mismo tiempo, pautar los compromisos necesarios para que las medidas no protejan una industria obsoleta sino que apuntalen su desarrollo. En esos términos se desenvolvió, el jueves último, una reunión entre Giorgi y representantes industriales. Allí se hizo saber que los sectores que serán beneficiados con protrecciones arancelarias serán aquellos que “hagan propuestas respecto a inversión, precios, sustitución de importaciones, incremento del empleo, exportaciones, abastecimiento del mercado interno y balance de divisas”.

Un objetivo esencial pasa por promover la sustitución de importaciones sobre la base de producir algunos de aquellos insumos que hoy se importan. Se trata, por sus características, de un proceso necesariamente lento y que debe ser promovido por el Estado.

Altas fuentes del Ministerio de Economía confirmaron que el punto de partida será “garantizar un superávit comercial de diez mil millones de dólares y que para eso se irán tomando, día a día, las medidas necesarias en un mercado internacional cambiante”.

El criterio para establecer los ritmos y las medidas que se adopten reclamará la colaboración activa del empresariado. Porque, según aclararon, “una cosa es proteger la industria y el trabajo nacional y otra bien distinta es crear las condiciones para que los empresarios puedan cazar en el zoológico”. La alusión está referida a los esfuerzos por mejorar la competitividad que deberán desenvolver.

Aladino Benassi presidente de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires que nuclea a 264 cámaras de del sector Pyme (70 mil micro, pequeñas y medianas empresas) hizo público su apoyo a las medidas y explicó que: “si queremos un país con potente mercado interno y mayor ocupación, hay que promover el desarrollo de la industria y la transformación de la materia prima”.

Para esta tarea el gobierno ha creado, bajo la órbita del Ministerio de Industria, la nueva Secretaría de Planeamiento Estratégico, que tendrá a cargo el seguimiento y la implementación del Plan Estratégico Agroindustrial 2020 y la Subsecretaría Unidad Bicentenario.

Asimismo aseguraron que, desde los nuevos organismos involucrados, se mantendrán las licencias no automáticas y las medidas antidumping que desde 2008 adopta el gobierno desde el ministerio a cargo de Débora Giorgi. A partir de 2011, se fijó la necesidad de compensar las importaciones con exportaciones o inversiones en la Argentina.

El régimen de las licencias no automáticas se fijó en 2008 para una lista de 400 productos. En febrero de 2011 se amplió la lista a unos 600 productos. Son medidas que implican la necesidad de realizar un trámite administrativo previo para monitorear cada operación de importación de los productos incluidos en el régimen y alcanza a los sectores en los cuales el país tiene una producción capaz de satisfacer la demanda y en los que se han registrado inversiones para mejorar su competitividad y resulta estratégico preservar su desarrollo.

Según fuentes de Industria, su aplicación permitió preservar un millón de puestos de trabajo, impulsar que varios sectores marquen records históricos de producción y generen nuevas inversiones.

Además, desde el Palacio de Hacienda, explicaron que perseguirán a aquellas empresas extranjeras que pretendan liquidar sus sobrestocks generados por la recesión en Europa, imponiendo precios por debajo del valor de venta local. Para eso están “dispuestos a actuar a través de las embajadas, buscando facturas de los productos y, de ser necesario, aplicar medidas aintidumping”.

En 2010, el sector automotriz tuvo un déficit de 3300 millones de dólares a causa de un desequilibrio entre lo que se importaba en relación a lo que se exportaba. Para subsanar esto, el Ministerio de Industria junto con la Secretaría de Comercio Exterior acordaron con empresarios del sector exportarán en dólares la misma cantidad que lo que importen. Se espera que los compromisos firmados reviertan la balanza para volverla superavitaria en 850 millones de dólares.

La rigidez de la política de control de importaciones se aplicará según el tipo de empresa que cuidadosamente categorizarán en tres grupos. Primero, aquellas empresas con “autonomía de divisas” (ellas mismas se proveen de los dólares para sus insumos); aquellas que “tienen un déficit pequeño” y, por último, las “deficitarias” que, a su vez, discriminan entre las que “no tienen otra alternativa por el tipo de insumo que importan” y aquellas que “importan cosas superfluas”. Sobre estas últimas se aplicará, férreamente, un política que promueva la sustitución de importaciones y la inversión.

Finalmente, aseguraron que “estamos en una crisis de sistema que se pueden resolver dentro del sistema. Es momento de modificar el vector de acumulación de capital. Se viene un mundo rentístico productivo que desplazará el rentístico financiero, las medidas que adoptemos estarán en esa sintonía.<

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