Ya son varias las compañías del sector que dejaron de operar en los últimos meses o ingresaron en procesos de crisis. Desde Caipa y CEPA piden un auxilio inmediato para la industria local, con la eliminación de aranceles y reintegros.
Ambos aseguraron que tras haber trabajado en los últimos años con rentabilidad nula o negativa, ahora la industria se encuentra sumergida en una clara situación de "quebranto" debido a su imposibilidad de hacerle frente a la caída de los precios internacionales y al "extraordinario crecimiento" de los costos de producción.
"Se trabaja a pérdida. Esto está llevando a las empresas a la quiebra porque los costos suben descontroladamente sin que este fenómeno pueda ser compensado por los precios", afirmaron.
Meses atrás y ante el reconocimiento de la gravedad de la crisis, la industria obtuvo una medida paliativa, consistente en la rebaja de algunos aranceles de exportación.
Sin embargo el efecto de este beneficio se esfumó rápidamente.
"Reconocemos el esfuerzo que hizo el gobierno al conceder esta medida, pero lo cierto fue que la rebaja de los aranceles quedó inmediatamente neutralizada por la suba de los costos de producción, con apenas dos aumentos en el precio del gasoil", explicó Fortunato.
Según indicó el presidente de CEPA, la pesca debió afrontar entre 2003 y enero de 2012 un incremento del 308% en el precio del combustible, el cual, sólo durante el último año, tuvo una suba del 43%.
Asimismo destacó que debido a que la pesca es un gran consumidor de gasoil (cada buque puede requerir de entre 4 mil y 9 mil litros diarios) los incrementos de este insumo están resultando "determinantes" dentro de la ecuación económica y financiera de las empresas, junto a los aumentos experimentados por el polietileno o el cartón y a las subas en los servicios del Estado, que -según explicó- crecieron "entre un 500% y un 600%".
"La realidad es muy difícil porque hay una situación internacional muy compleja con precios cada vez más bajos", aseguró por su parte Gabriel Quercia.
En tanto que Fortunato explicó que este diagnóstico así como el pedido para que sean puestas en práctica medidas de auxilio ya fueron planteadas ante las autoridades.
"Hay buena recepción en el gobierno pero lo cierto es que tienen que tomarse decisiones de shock y de manera urgente", afirmó.
Concretamente, desde el sector se planteó que para evitar el quiebre de empresas que ya están contra las cuerdas deberían ser reducidos y eliminados aranceles junto a la aplicación de reintegros "al máximo nivel del 10%", especialmente, para los productos de valor agregado, con un mecanismo que asegure que se hagan efectivos rápidamente.
"Hasta ahora se han hecho todos los esfuerzos necesarios, estamos manteniendo nuestros barcos y fábricas en plena actividad aún trabajando a pérdida para mantener mercados y evitar ser sustituidos por competidores de nuestro país. Se ha invertido mucho tiempo y esfuerzo para llegar con nuestros productos a 110 países del mundo como para perder este logro por no tomar a tiempo las medidas que corrijan la actual situación económico financiera de la industria pesquera argentina?, dijo Fortunato.
?Las empresas pesqueras utilizan capital de trabajo de manera intensiva, pero ya se han quedado sin ese capital de trabajo, debido a haber continuado con su actividad a pérdida. Hoy se hace necesario recomponer ese capital de trabajo actuando rápidamente para resolver esta situación y evitar que la pesca sufra la misma crisis que la afectó en los '80 y que en su momento generó un conflicto social muy grande", advirtió Fortunato.
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