La industria, detrás de la muralla

El sector manufacturero goza de protección pero sufre por la falta de insumos

Bienes de capital es uno de los sectores industriales con más matices al interior de la actividad en función de los últimos cambios en materia de administración de comercio exterior, en particular desde el freno dispuesta a comienzos de año a la importación de insumos y componentes por parte del gobierno nacional, en pos de promover la producción nacional y mantener el superávit comercial.

   Para los fabricantes e importadores locales de equipos, la realidad difiere de la mirada oficial. También para los industriales radicados en el país, que buscan comprar nuevas máquinas con la intención de incorporar tecnología y mejorar la competitividad, que hoy está amenazada además por el proceso inflacionario, fundamentalmente en dólares, que presiona sobre los costos de producción.

   En todos los casos, los empresarios coinciden en que la decisión oficial de frenar las importaciones de bienes de capital camina, en estos momentos, por una delgada línea, entre lograr el incentivo para incrementar una mayor sustitución de importaciones y la parálisis de nuevos proyectos de ampliación y/o renovación tecnológica, que retrasaron sus intenciones en ese sentido en función de que muchos señalan que, por escala o especificidad, no es posible producir todo tipo de equipos en el país.

   También concuerdan en que la decisión del gobierno de frenar la importación aporta lo suyo a la desaceleración que viene registrando la actividad económica y productiva, tal como exponen relevamientos realizados por distintas consultas privadas que dan cuenta de una caída de la producción interanual en el primer trimestre comparado con igual período del año pasado.

   “Si bien todos celebran que se cuide la producción local, los problemas para ingresar al país componentes claves para producir maquinaria están ocasionando que los fabricantes locales no puedan abastecer la demanda interna y algunos hasta empezaron a frenar planes de expansión”, señaló el secretario de Producción municipal, Sebastián Chale, que constantemente recorre distintos tipos de empresas, y quedó reflejado durante la reciente exposición sectorial Bitec 2012 realizada en Rosario.

   Los industriales le suman a este escenario más complejo otras decisiones oficiales vinculadas a la “sintonía fina” anunciada por la presidenta Cristina Fernández. Los anuncios sobre el incremento del IVA del 10,5% al 21% para el sector y el vencimiento a partir del 30 de junio próximo del reintegro a las ventas de bienes de capital del 14%.

   Otro aspecto, señalan los industriales, es la discusión de la negociación salarial con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que cada vez parece alejarse más de las pretensiones oficiales y empresariales del 18% y tiende a consolidarse en el 24% de aumento como “piso”.

Para todos. Si bien los distribuidores de máquinas de bienes de capital importada son los actores de la cadena que mayores dificultades vislumbran sobre su presente y su futuro, “la realidad es que todavía no vino nadie a decirnos que tiene que parar la producción o que le falta un tornillo, pero sí nos dicen que en dos meses le van a faltar tornillos”, señaló Miguel Conde, vicepresidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (AIM), quien no cree que la sangre llegue al río: “Creo que este no es un gobierno de tontos y no van a dejar parar la industria”, reflexionó.

   “Hay algunos problemas, hoy se bajó la cortina y la cosa se fue complicando, pero las cosas van a ir llegando”, desdramatizó el dirigente empresario.

   El planteo general que fue percibido entre los empresarios y funcionarios vinculados a la producción presentes en Bitec 2012 es que existen dificultades sobre todo en cuanto a poder planificar producción a lo largo del año y en poder establecer estrategias.

Los límites. “Si bien hay cierta aceptación del planteo de política de comercio exterior del gobierno, es cierto que hay determinados rubros, productos y equipamiento que no se sustituyen de un día para el otro y requieren de largos procesos de inversión, condiciones generales que no están hoy”, apuntó Chale, quien consideró: “Vemos un clima de cautela, que no quiere decir que estemos en una situación crítica ni mucho menos”.

   Por otra parte, Chale explicó que “los proyectos de inversión iniciados el año pasado continúan, pero no estamos observando un nivel de nuevos emprendimientos como tuvimos a mediados y fines del año pasado donde había ampliaciones, traslados de plantas, y proyectos de incrementar capacidad productiva, eso se moderó”.

   La consultora Abeceb.com señaló, en un reciente informe, que lo que se observa en períodos anteriores es la instrumentación de las medidas concentradas en frenar el ingreso de bienes terminados. “A partir de este año, también se encontrarán bajo la lupa los insumos, los bienes de capital y las piezas y partes”, precisó.

   Como consecuencia de lo anterior, si antes los importadores eran los actores tradicionalmente alcanzados por las medidas, bajo el nuevo esquema, consumidores y productores (de todos los sectores) también se verán afectados.

   Hasta 2011 los controles se enfocaban en limitar las importaciones. “A partir de 2012 estas prácticas se complementan con intervenciones sectoriales que apuntan a aumentar la integración local, mejorar la competitividad y controlar los precios”, explica Abeceb.com.

   En el pasado, los requerimientos en materia de exportaciones que acompañaron las intervenciones sectoriales contemplaban la posibilidad de compensar importaciones con ventas externas de productos de rubros alternativos. A partir de este año, para determinados sectores se solicitó que la compensación se lleve adelante con productos vinculados a su rubro.

   El informe de Abeceb.com resalta que en los primeros meses del año “los factores que generan «estrés» sobre el resultado de comercio con el resto del mundo continuarán presionando durante 2012”.

   El trabajo destaca que las medidas de control de importaciones “están revelando las debilidades de la industria local”, ya que “no es posible encontrar sustitutos nacionales de los insumos necesarios para abastecer la producción de numerosos sectores”.

   “Muchos proyectos de inversión han sido demorados hasta que resulte claro que en el futuro no existirán problemas de abastecimiento de insumos o bienes de capital”, agrega el informe de Abeceb.com.

   Con las medidas en curso, también se advierte un impacto sobre la competitividad vía costos. “Ya sea porque el insumo local es más caro o porque la oferta nacional no es suficiente para cubrir la demanda, en ambos casos se genera una presión al alza de los precios”, aclara la consultora. •

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