"La industria automotriz batió récords en 2011, pero padeció un flojo diciembre"

Este es la síntesis de un artículo firmado por Juan Diego Wasilevsky, con datos divulgados por la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA).

En 2011 la producción, exportación y ventas alcanzaron marcas históricas. Sin embargo, durante el último mes del año pasado influyó un Brasil menos dinámico. La industria automotriz, tal como se preveía, batió nuevos récords en lo que se refiere a producción, exportaciones y ventas a concesionarios:

• De las plantas instaladas en la Argentina, salieron cerca de 828.800 vehículos, lo que implicó un alza de casi 16 por ciento respecto al 2010.

• Por su parte, las ventas al mundo superaron las 506.000 unidades, con una suba del 13 por ciento en relación al período anterior.

• Por último, las ventas a concesionarios superaron las 883.000 unidades, lo que implicó una mejora del 26,5% respecto a 2010.

En este contexto, el presidente de ADEFA, Viktor Klima, destacó que, de la mano de estos números, “una vez más la industria automotriz se ha constituido en un factor determinante de la expansión de toda la industria argentina, explicando un 50 por ciento de su crecimiento en 2011”.

El directivo recalcó además que se “completa así un ciclo de ocho años -de los últimos nueve-, como el sector que más contribuyó a la expansión fabril. Además, la participación en el total de las exportaciones industriales asciende al 37,5 por ciento”.

Más allá de que las empresas del sector cierren con nuevas marcas históricas, un dato que no puede pasarse por alto es que diciembre resultó un mes negro.

En efecto: según la entidad, en la comparación interanual, la producción cayó un 11 por ciento, en tanto que las exportaciones se desplomaron casi 20 por ciento.

La desaceleración de la demanda brasileña (al que van el 80 por ciento de las exportaciones) derivó en una notable caída en los envíos al país vecino y, por ende, en el ritmo de producción. En Brasil hubo un significativo aumento en los stocks de las automotrices, que acumulaban unidades suficientes para abastecer las ventas de 40 días.

“La demanda global para la industria automotriz parece alinearse sobre una tendencia de crecimiento. Sin embargo, para aprovechar este escenario, las empresas del sector (no solo las terminales, sino toda la cadena de valor, incluyendo al gobierno) deberán resolver las cuestiones que afectan a la competitividad, ya que esta es la piedra angular del desarrollo futuro de la industria”, dice la consultora Abeceb.

Lo que no expresa este artículo -y mucho menos los intereses que emiten este informe (ADEFA y, aunque no figure, el Gobierno Nacional que se jacta de este récord)- es que en la Argentina más que fabricarse autos se “arman” autopartes.

De hecho, el 63 por ciento de los autos que circulan en nuestro país son importados, y el 37 por ciento restante -que se “fabrica” en nuestras plantas- tiene un 80 por ciento de autopartes importadas, con lo que nuestra floreciente industria automotriz provocaba en el 2009 un déficit de balanza comercial de 6.500 millones de dólares por año, situación que debe de haber aumentado como consecuencia del incremento que hemos “logrado”.

Esta misma situación se repite con la industria de motocicletas y ciclomotores, que hace 20 años tenía un altísimo componente de autopartes nacionales, incluyendo los motores que hoy día no sólo no se fabrican más en Argentina, sino tampoco en Brasil, país que a pesar de las políticas proteccionistas, no puede competir con los chinos -luego de haber incurrido en el mismo error del gobierno de Kirchner, quien declaró a China dentro de la “economía de mercado”, cuando su política de dumping, sumada a la escala de producción, los hace inalcanzables en la competencia-.

Ni hablar de los productos electrónicos –celulares, LCD, computadoras notebook y netbook, equipos de sonido, y otros productos-, que se “arman” en Tierra del Fuego, con cero por ciento de autopartes nacionales.

Nadie puede negar que la mano de obra del armado es nacional en todos los casos, pero el verdadero valor agregado viene de afuera y por más que hoy pareciera que la “teoría de la relación de los términos del intercambio” -que sostiene que los productos con mayor valor agregado siempre son más competitivos que los productos primarios- parezca superada, no pasará mucho tiempo en que la tecnología la vuelva a poner en vigencia.

¡No nos engañemos con nuevos espejitos de colores! El Desarrollo con sustentabilidad se logra con Proyecto Nacional -no con modelos-; con verdadera infraestructura –autopistas, reactivación ferroviaria, estímulo e inversión para la producción de energía-; con proyecto educativo consecuente con el proyecto nacional de desarrollo; con verdadero federalismo; con el consenso y no con la confrontación; con honestidad intelectual y no defendiendo intereses particulares por sobre los de toda la comunidad; con hechos concretos y no con declamación (a menos de 20 días de la asunción del fallecido Soria se votó una Ley que permite la explotación minera a cielo abierto, usando cianuro y mercurio); terminando con los tantos veces fracasados acuerdos de precios y de salarios; combatiendo la inflación con más producción; y estimulando el mercado interno para productos de consumo verdaderamente nacionales.

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