Los indignados del “pago chico”

Los indignados del “pago chico”
La publicación por parte de un diario colega sobre el costo que le significa al erario público el sueldo de la intendente Liliana Denot, señalando el medio que con la aplicación del inminente aumento acordado del ocho por ciento a los empleados municipales, superará los cincuenta y cinco mil pesos, no hizo más que reinstalar en términos informativos, algo anunciado por El Imparcial hace algunos meses atrás.

En aquella ocasión, la molestia de la máxima autoridad política del distrito, llevó a Denot incluso a autorizar la publicación de su recibo de sueldo. Esto último, sirvió para corroborar –aunque no hacía falta- lo manifestado y publicado.

Lo percibido mensualmente por Denot –y lo que esa percepción a su vez le implica a las débiles arcas municipales- es perfectamente legal, por cuanto está enmarcado en la ley provincial que determina los sueldos de los intendentes (la denominada Ley Basile). Sin embargo, correspondería preguntarse si es ético que en un municipio donde el dinero no alcanza ni tan siquiera para comprar un foco de alumbrado público –salvo que para ello se utilicen los fondos extras enviados por el gobierno nacional, a través del llamado “fondo sojero”- sostener el salario de la intendente demande lo que demanda. Porque para que quede claro: ese dinero se abona desde el área de tesorería, o bien la comuna se endeuda con aportes, cargas y demás, en porcentajes igualmente importantes; por caso, bien indica el diario colega en la víspera, en línea con lo informado por El Imparcial tiempo atrás, que sólo en concepto de impuesto a las ganancias, el sueldo de Denot implica un pago superior a los diez mil pesos.

En España, quienes han pateado el tablero son los denominados indignados. Aquí, muy lejos de la madre patria, en tierras chascomunenses, se enoje quien se enoje, y se ofenda o se indigne quien quiera, la única verdad, es la realidad. Y tarde o temprano, queda perfectamente a la vista de todos. Así quedó cuando este diario publicó lo que publicó. Así volvió a estar en el día de ayer… a veinte días de las elecciones primarias, jornada donde –como siempre- los también indignados ciudadanos podrán expresar con su voto, esa molestia que algunas cosas les generan.

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