Sacaron el pasaje para la hora 01:45. Viajaban a Buenos Aires. A esa hora, un empleado de la empresa limpiaba el micro. Salieron 20 minutos después. Al llegar a la ruta, pararon a cargar combustible. El servicio salió mucho más tarde.
Fue todo contra reloj, porque pasaba la hora prevista, y los choferes no podían subir al micro. El empleado sacó lo más grande de los asientos, lo metió en una bolsa, lo llevó afuera, lo tiró en un tarro habilitado para eso en la Terminal y regresó con la bolsa, que fue colocada nuevamente en el micro (para un nuevo uso).
Eran las 2:05, veinte minutos después de lo previsto con mucha bronca de los viajeros quienes aseguraban que “ellos ponen el horario, no es culpa nuestra que el micro llegue tarde, es una falta de respeto”.
Cuando parecía que el viaje se había iniciado sin otras complicaciones, llegó a nuestra redacción un mensaje de texto en el que nos informaban que la demora seguía, porque el micro estaba sin combustible.
Se detuvieron en la Shell, ubicada en Colectora y Actis, y unos cuantos minutos después, partieron con el rumbo previsto.
No es la primera vez que se producen demoras y hay denuncias de pasajeros, aunque hasta ahora desde los entes reguladores del transporte poco se ha hecho para cambiar esta situación.
Las empresas cobran el pasaje lo que quieren, para brindar un determinado servicio que los pasajeros aceptan. Deberían tener un mayor respeto por la gente que les permite seguir cumpliendo con cada recorrido.
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