Indigentes sobreviven de la basura

Lo que antes hacían de noche, cuando nadie los podía ver y así escondían parte de su propia realidad; hoy –la crisis del país- los obliga a hacerlo a cualquier hora del día. Incluso, se pueden ver desde niños hasta personas mayores.
Los productos vencidos y otros en pésimo estado, que tiran algunas empresas, negocios; incluso particulares terminan siendo el sustento de muchas personas que acuden todos los días y en cualquier lugar a recogerlos.

Vecinos son testigos de esta situación, que no se detiene bajo ningún tipo de inclemencia climática. “En esta esquina vemos familias enteras revisando la basura, tanto bajo el insoportable sol de enero como en épocas de mucho frío, de noche” dice una vecina del sector A del barrio La Paz y añadió que “otra cosa que se suele ver con mucha frecuencia es que muchos son personas que –aparentemente- estuvieron muy bien en lo económico y, de repente –supongo- se quedaron sin trabajo”.

Para ilustrar su idea, la mujer contó que “más de una vez vi a un par de parejas con unos niños muy pequeños, todos bien vestidos que revisaban la basura e incluso sacaban de las bolsas aquellas comidas que había tirado como restos de pan o ensaladas y lo comían. Además agachan la cabeza y tienen vergüenza. Y ¿quién no? Debe ser humillante quedarte sin trabajo y arrastrar a tu familia hasta ese punto”.

Otro testigo, un hombre que vive cerca de un conocido bar céntrico comentó que “lo que tiran en este contenedor constituye la dieta de muchas personas”.

“Por aquí suele venir bastante gente, algunos previamente pasan por varios establecimientos, porque vienen con bolsas de comidas y dulces que recogieron en otros negocios”, aseguró un antiguo empleado de la Avenida 25 de Mayo, además dijo que “no es algo nuevo, hace muchos años ya venía gente, de hecho a muchos los conocemos porque nos saludan y solemos darles algunas cosas”.

Perfiles

Los perfiles son diversos, aunque una gran mayoría de la gente que acude a los contenedores son indigentes y personas sin hogar. Un muchacho joven acompaña a un hombre mayor, quien espera impaciente y, lo justifica “Vivimos en los alrededores de los negocios, o de algunos supermercados”. En cuanto sacan los recipientes y bolsas con la basura empieza el trabajo a contrarreloj pues tienen que recoger todo lo aprovechable antes de que pase el camión de la limpieza.

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