Para Brasil, un país en claro ascenso en la escena internacional, el mecanismo de la Cumbre de las Américas, en el cual Estados Unidos tiene un rol protagónico, está quedando cada vez más desfasado respecto a las realidades y las necesidades de la región, según Luiz Augusto de Castro Neves, presidente del Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (Cebri), y ex embajador brasileño ante Paraguay, China y Japón.
-Las relaciones están caracterizadas por la baja prioridad que Estados Unidos confiere a la región y también por la prioridad relativamente decreciente que Washington tiene para nosotros. Se tiene que tener en cuenta también que la percepción estadounidense de la región está como mínimo desactualizada. Hoy tiene cada vez menos sentido hablar de América latina y sí hablar de América del Norte y América del Sur, cada uno con su agenda propia, y que son muy distintas una de otra. Lo mejor que se puede decir al respecto es que hay una indiferencia benigna de cada lado, una especie de noviazgo sin entusiasmo.
-Durante el gobierno de Lula, Brasil sufrió tensiones con Washington. ¿Cree que las relaciones bilaterales están mejor ahora?
-Las tensiones que hubo durante el gobierno de Lula fueron mucho más debido a cuestiones retóricas que a la sustancia de la actuación brasileña. En el actual gobierno hay menos activismo retórico, pero no parece haber más atracción.
-¿La integración sudamericana ayudó a fortalecer a la región frente a Washington?
-La integración sudamericana está estancada desde hace tiempo; la miríada de siglas que existe en América del Sur no dice todavía para qué sirven. Ni siquiera el Mercosur, que en teoría debería ser una unión aduanera, y hoy está de vuelta con medidas proteccionistas entre sus miembros, en un claro retroceso.
-¿Pueden los países latinoamericanos presionar para que Estados Unidos acepte la participación de Cuba en la próxima Cumbre de las Américas?
-La exclusión de Cuba es una aberración, una reminiscencia de la Guerra Fría. Está claro que Cuba debería participar de las cumbres. Estados Unidos debería ser menos dependiente del lobby anticastrista de Florida, y Cuba, por su lado, debería ser menos esquiva en relación a valores como los derechos humanos y la pluralidad ideológica.
-¿Qué se puede esperar de esta cumbre en Cartagena?
-Lo de siempre: pocas cosas concretas y una retórica que no refleja las realidades de la cooperación..
Comentá la nota