Indelama: “Cuando la empresa hace escuela”

Indelama: “Cuando la empresa hace escuela”
En el mes de marzo, la escuela tecnológica preuniversitaria dependiente de la Facultad de Ingeniería de la UNLZ, dio inicio al primer ciclo de escuela secundaria, nada más ni nada menos que dentro de la empresa Indelama ubicada en Monte Grande. Cuáles fueron los pasos y cómo se combinaron el deseo de la empresa de tener una escuela dentro de su propia sede y el proyecto inspirador que brinda educación de primerísimo nivel en formación tecnológica.
La nueva escuela que se ubica en el predio de la firma INDELAMA, se concretó a través de un convenio con la Facultad de Ingeniería de de la universidad lomense, consta de un edifico independiente de la fábrica y que cuenta con 10 aulas, laboratorio de informática, y todas las dependencias para que alumnos de esa edad puedan desarrollar las actividades con las mejores comodidades.

Hugo Ricciuti, gerente general de la compañía echeverriana, cuenta con orgullo como surgió este proyecto que llevó más una década de planeamiento: “Yo tengo un un gran gusto por la docencia. Estuve vinculado con la actividad de Boy Scouts, una gran formación religiosa, esto generó un tetê a tetê con los chicos; a esto se suma una profunda vocación por la carpintería. Yo soy carpintero, empresario, por necesidad de dar forma a un proyecto, de armar un negocio, pero soy carpintero de alma”, cuenta.

Es en este nudo entre la vocación y la experiencia como empresario que nació este proyecto, cuyo inició formal fue en 2006, pero la idea se formó hace más de veinte años, en los años 90´, cuando la falta de mano de obra calificada afectó más profundamente a las empresas.

En sus comienzos, la empresa tuvo durante más de cinco año cursos de carpintería para jóvenes que quisieran aprender los rudimentos del oficio para algunos y el perfeccionamiento de aquellos que ya lo conocieran. Esta experiencia tuvo excelentes resultados, pero no fue sino hasta 2001, en plena crisis, tras dos eventos poco felices cerca de la empresa que hicieron aflorar con más fuerza este ánimo por la docencia y el afán por hacer coincidir la educación dentro del ámbito mismo de la compañía. “En dos oportunidades, hubo intentos de robos, con chicos muy jóvenes, entonces pensábamos ´son chicos, deberían estar en la escuela. Por qué no están en la escuela?´”, recuerda Ricciuti, quien a partir de ese momento volcó sus esfuerzos para proyectar una escuela técnica dentro de la empresa. “Durante largo tiempo intentamos buscar apoyo, pero parecía una locura. Fue mi esposa quien fomentó mi expectativa, la economía del país cambió, comenzamos a exportar y cuando reiniciamos el proyecto de esta planta, una vez fue terminada, iniciamos la obra del edificio para pensar en la escuela ya que el edificio era el limitante más importante para realizar el proyecto”, dice el gerente de Indelama.

Este plan inició en 2006, pero el proceso para llegar a tener una Escuela en la empresa iba a demorar seis años más. “En ese momento los planes escolares no contemplaban una escuela técnica. Tuvimos desencuentros con las propuestas, no prosperaron muchas de ellas. Finalmente en 2011, por una situación fortuita, el entonces secretario de Obras Públicas de Esteban Echeverría, Ángel Cammilleri, se interesó por el proyecto de la escuela y fue quien lo acercó a la Facultad de Ingeniería de Universidad Nacional de Lomas de Zamora, apenas al otro día, recibí un llamado del coordinador de la Escuela Tecnológica Preuniversitaria, Marcelo Bertoglio, y así comenzó un rally de varios meses en el que se dieron las conversaciones necesarias, las cuestiones legales y la puesta a punto del edificio, para iniciar este sueño”, contó Ricciuti.

Poco después ser reunió con el entonces rector de la UNLZ, Horacio Gegunde y con el decano de la Facultad de Ingeniería, Oscar Pascal, “ambos me preguntaron que pretendía, les expliqué, una escuela técnica, que los jóvenes salieran habilitados para continuar la carrera, disciplina de escuela, yo pongo el edificio. En menos de un mes firmamos la carta de intención y de septiembre a marzo, se puso en funcionamiento este gran proyecto”, cuenta. Desde el inicio de las clases, las emociones han crecido, tanto los padres como los alumnos se muestran entusiasmados por la novedosa propuesta que les permite estudiar dentro del ámbito de una empresa y por su parte los trabajadores también se sienten parte de este gran proyecto en el que conviven prácticamente con los adolescentes y muestran en recorridos o en talleres cómo es la vida de la empresa, que los chicos puedan convivir con actores reales de una empresa. Es notable como se ha dado el buen clima.

Asimismo, Ricciuti, cuenta que hay un circuito de colegas y proveedores para becar a aquellos chicos que por razones económicas no pudieran continuar sus estudios: “El factor económico, no puede ser un condicionante cuando los chicos tienen capacidades y ganas de estudiar”, resaltó el gerente.

“La respuesta es sorprendente. Yo comparto con otros empresarios esta experiencia, cuanto que se puede, con la experiencia de por dónde es viable y por dónde no, esto escapa a cuestiones comerciales pero finalmente redunda en beneficios para la industria ya que somos parte del proceso de formación de futuros profesionales”, aseguró el empresario.

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