En el Gobierno causó sorpresa el pedido de la Casa Blanca, a la que España pidió apoyo por YPF
El canciller Héctor Timerman ni siquiera quiso confirmar la hora de la reunión, que se prevé que será después del almuerzo, más informal y sin el formato tradicional de bilateral.
La cita con Obama quedó en medio de la dura respuesta española ante el posible avance del Gobierno sobre las acciones de Repsol YPF después de que la administración de Mariano Rajoy pidiera a Estados Unidos ayuda para enfrentar una estatización de la petrolera.
"Fue sorpresivo. Hubo una llamada de la Casa Blanca, pero nosotros no estábamos detrás de esta reunión", confiaron fuentes oficiales a LA NACION. Nadie en el Gobierno conocía el porqué del pedido de encuentro y en medio de la presión de España por el futuro avance en YPF precipitó el nerviosismo sobre los temas que pretende hablar Obama.
Esta cumbre, en la que Cristina Kirchner apostaba a lograr un fuerte apoyo al llamado al diálogo con el Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas , tema que no está cerrado justamente por la resistencia de los Estados Unidos, terminó por complicarse para los deseos oficiales. En las horas previas al arribo de la Presidenta, Rajoy presionó a los gobiernos que participan de la cumbre para instalar el debate sobre YPF en el plenario de jefes de Estado.
El panorama es incierto para la Presidenta horas antes de su encuentro con Obama. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, comunicó ayer que había iniciado una gestión con el embajador norteamericano en España, Alan Solomont, para que los Estados Unidos se sumaran al reclamo de Rajoy. La Casa Blanca sólo dejó trascender que en el encuentro con Cristina se abordarán los "temas económicos bilaterales" y el interés de la administración norteamericana por las inversiones. En la comitiva argentina creían, de todas maneras, que Obama no hablará de una empresa en particular. El pedido español a la Casa Blanca no es menor. Empresas norteamericanas poseen un porcentaje en el paquete accionario de la petrolera.
La incertidumbre sobre los temas que pretenderá abordar Obama se da después de que el gobierno norteamericano tuviera gestos contrapuestos hacia la Argentina. Por un lado, eliminó al país del sistema de preferencias arancelarias y motorizó la dura queja que firmaron varios países en la Organización Mundial de Comercio (OMC) por las medidas proteccionistas para el ingreso de productos extranjeros. Pero hace una semana, Obama terció a favor de la Casa Rosada al pedirle a la justicia norteamericana que rechazara una sentencia que obligaba a la Argentina a pagar con intereses a un fondo que no entró al canje de deuda.
Después de la anterior reunión entre ambos en Cannes, en noviembre de 2011, la relación bilateral se había destrabado. Entonces, los presidentes habían acordado tratar cualquiera de los temas en conflicto cara a cara, "sin intermediarios". Pero nadie conocía la agenda que llevará Obama al encuentro. Ayer, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, estuvo reunido con la embajadora Vilma Martínez. Allí también estuvo Jorge Argüello, representante ante Washington. Según pudo saber La Nacion, ese encuentro, del que se anunció un intercambio educativo, se armó de apuro ante la sorpresiva reunión de Cristina y Obama.
La Presidenta llegó anoche y se fue directo al hotel Las Américas, frente al mar Caribe, y se excusó de participar de la cena de bienvenida con el resto de los mandatarios en la ciudad amurallada. Con escasa agenda, y en medio de las críticas por las medidas proteccionistas argentinas, tampoco Cristina se anotó para participar de la cumbre empresarial que tendrá hoy a Obama y a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, como protagonistas del panel central..






Comentá la nota