"Es complicado: mide bien, pero no tiene candidatos ni por abajo ni por arriba", se sinceró un dirigente del peronismo disidente cuando aludía a Francisco De Narváez, candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires con lista y boleta incierta.
El diputado no deja de diferenciarse de Mauricio Macri, pero ninguno de los candidatos del peronismo federal lo convence. Y el tendal de incumplimientos que dejó tras el cierre de listas del año pasado no lo dejó en los distritos como un candidato de confianza.
A menos de un año para las elecciones internas, De Narváez, pese a estar de campaña permanente, no tiene definida su boleta en ninguno de los 134 distritos. El diputado platense Gonzalo Atanasof fue de los pocos privilegiados que fue ungido como candidato a intendente de su fórmula.
La falta de certezas ya fue anotada por los intendentes kirchneristas que habían pensado en pegar el salto hacia sus filas y ahora ven la posibilidad de la reelección yendo otra vez con Kirchner y Scioli. Los números avalan esa tesis: cualquiera de los dos suma 30 puntos en el Conurbano, un piso que cualquier jefe comunal con experiencia puede subir para sellar un triunfo.
Con esa carta a la vista, no hay intendente que habla por lo bajo de hacerse denarvaísta, ni aún aquellos que habían dado los primeros pasos, como Jesús Cariglino, de Malvinas Argentinas, que había colocado a un dirigente afín -Jorge D’Onoffrio- en la lista de Francisco De Narváez. Pero días atrás se convirtió en el primer legislador afín al empresario en hacer rancho aparte.
Kirchner tomó nota del escenario y fue por más: les pidió que acepten competir en la interna general con otros candidatos que también lleven en la boleta. Por ahora nadie dijo nada.




Comentá la nota