Preocupación e incertidumbre entre los funcionarios, sobre todo en los de segunda y tercera línea, generó el pedido de renuncia que esta semana el intendente Ramón Mestre hizo a toda su planta política. Sin dar mayores explicaciones, los distintos secretarios de área les solicitaron a sus subsecretarios, directores y subdirectores que pongan a disposición del jefe comunal su dimisión.
La medida fue tomada en días de revuelo político dentro del Palacio 6 de Julio, debido a internas en el Gabinete que ya no se disimulan. Y aunque desde la administración municipal lo desmienta, el amague de partida del secretario de Economía, Diego Dequino, transparentó las primeras fisuras que sufre el equipo de Mestre y que alertan sobre posibles cambios y rotaciones de los colaboradores.
Ayer este diario dio a conocer que entre el lunes y martes los funcionarios políticos dejaron sobre el escritorio del jefe comunal sus abdicaciones, lo que generó todo tipo de suspicacias. Muchos cuestionan y no entienden la jugada política de Mestre cuando en realidad el titular del Ejecutivo tiene la potestad de solicitarle a cualquiera de esos casi 300 funcionarios su dimisión cuando lo desee. Hay que recordar que se trata de cargos políticos. No obstante, la mayor inquietud se concentra en los cargos más bajos donde muchos no pueden salir del “shock” que les provocó la noticia

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