La semana próxima estaría en la calle el pliego por el cual el Gobierno Provincial, a través de Petrominera, pondría en marcha el concurso para hacerse cargo de las dos áreas que hasta ahora le fueron revertidas a YPF.
En torno a esta situación es donde surgen los interrogantes sobre el futuro de la operación, y ya no por lo que sucederá con el grupo Eskenazi, sino por lo que pueda suceder a nivel regional.
Hoy son cerca de un centenar de empresas de servicios las que están trabajando de manera directa con YPF, a lo que deben sumarse las pymes subcontratadas, desde un servicio de transporte hasta tareas administrativas o de maestranza.
Las mismas necesitan los ingresos que provee actualmente la operadora, con retrasos sumamente importantes que han pegado muy fuerte de manera negativa. Todas tienen sumas que cobrar, algo que el efecto cadena las ha llevado a tener una deuda con el fisco -AFIP- que en la actualidad rondaría los 100 millones de pesos.
El gobernador Buzzi ha mencionado que se avanzará en la conformación de una operadora en donde los capitales provinciales tendrán presencia junto con los privados, comparando esto con una Petrobras, es decir una empresa mixta.
Para poder avanzar en esto se necesitan inversiones, no solo para lograr el incremento de producción que Nación está exigiendo a todas las operadoras -de un 15 por ciento- sino también para poder poner en marcha la nueva empresa.
Allí surgió rápidamente la especulación de que se utilizarían para esto fondos de la Anses, algo que publicó el diario capitalino Clarín y que a las horas fuera desmentido por el propio titular del Ministerio de Planificación, Julio De Vido.
La puesta en marcha de una operadora requiere inversiones. La pregunta es de dónde saldrán estas inversiones en el ámbito estatal. Está claro que el privado responderá con su patrimonio.
Empresas y empleados
En un nivel más bajo pero no menos importante se encuentran las empresas de servicio. Si la transición no se realiza en tiempos extremadamente cortos, las mismas corren el alto riesgo de no sobrevivir el traspaso.
“Los trabajadores tienen el puesto y el sueldo asegurado” se informó desde el Gobierno y el propio Sindicato Petrolero, en referencia a los trabajadores que hoy están en yacimiento.
¿Qué sucede con las empresas de servicios? Muchas de ellas tienen lo que se denomina monocliente, en este caso YPF. ¿Las mismas también serán parte de los recaudos financieros del Estado? Hay costos fijos que afrontar y empleados administrativos a los que se debe responder.
YPF además tiene una planta propia de empleados que no están en yacimiento y cuyo futuro es incierto. Se mencionó que algunos, no la totalidad, podrán ser reubicados o que existía hasta la posibilidad de que la nueva operadora los absorba. Hoy no hay nada oficial en torno a ellos.

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