Un incendio devastador arrasó, literalmente, con la base militar y de investigación que Brasil mantiene en la Antártida. Al contrario de lo que podría suponerse por ser un clima de extremo frío, las rigurosas condiciones antárticas obstaculizaron el combate al fuego y el personal militar involucrado en la tarea debió abandonar el lugar antes de que se extinguiera el fuego.
La Marina de Brasil explicó, en un comunicado, que debió retirar todos los integrantes de la base (en total 59 personas) y trasladarlos a un enclave chileno próximo porque “las condiciones meteorológicas adversas” impidieron continuar la lucha contra las llamas.
Bautizada Comandante Ferraz y emplazada en la Isla 25 de Mayo, en la Shetland del Sur, la estación brasileña fue instalada hace 28 años en un local próximo a la base Jubany de Argentina. Esto permitió que desde allí se enviara inmediatamente en auxilio de los brasileños el buque oceanográfico argentino Puerto Deseado, según informó en Buenos Aires el director nacional del Instituto Antártico, Mariano Mémolli.
La base brasileña disponía de una amplia infraestructura para la investigación; con laboratorios, dormitorios y una cocina industrial. Un equipo de 30 científicos se encontraba allí para estudiar el impacto del clima en el continente antártico.
De acuerdo con expertos brasileños que conocían el lugar, se perdió casi el 40 por ciento de los datos recolectados. “Las informaciones que nos llegaron indican que la pérdida es total. La estructura estaba hecha de plástico y madera, y albergaba numerosos equipos electrónicos. Todo ese material es altamente inflamable”, declaró Jefferson Simoes, director del Centro Polar y Climático de la Universidad de Río Grande del Sur.
La Marina brasileña dijo que el siniestro se inició en la sala de máquinas, donde están los generadores de energía de la estación antártica. En ese lugar se habría producido una explosión. El clima seco y el ambiente extremadamente peligroso, según definió Simoes, exigieron la posterior evacuación de todo el personal hacia Punta Arenas (en Chile).
Brasil parece tener mala suerte en la Antártida. Hace dos meses, en diciembre último, se produjo la zozobra de una embarcación que era remolcada por un buque de la Marina hacia el puerto de la estación. Se trataba de una chata que transportaba 10.000 litros de combustible a bordo que hoy se encuentran sumergidos a 40 metros de profundidad.
Según el diario Estado de Sao Paulo , que publicó ayer la información, el naufragio se produjo a 900 metros de la playa. Y la Marina mantuvo en secreto este caso, como también lo hizo el Ministerio de Medio Ambiente y el de Ciencia y Tecnología. Esto se conoció luego de la noticia del siniestro en la base Ferraz.
Brasil, que es signatario de los tratados de preservación ambiental de la Antártida, debería haber informado al menos a los países vecinos. Pero se desconoce si eso efectivamente ocurrió. Lo cierto es que el caso no tiene, aún hoy, una confirmación oficial; y eso a pesar de que deberían llegar la próxima semana dos naves de rescate de submarinos.
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