Inaugurarán las remodelaciones que se llevaron a cabo en Plaza San José

Inaugurarán las remodelaciones que se llevaron a cabo en Plaza San José
Si el clima lo permite, en los próximos días serán presentadas oficialmente las reformas del espacio verde ubicado frente al Poder Judicial. Construcción de una dársena, reestructuración de la playa de estacionamiento sobre Pinto, nueva luminaria, instalación de una fuente y recambio de mobiliario son algunas de las tareas realizadas.
Si las condiciones climáticas permiten que los trabajos puedan llevarse a cabo con normalidad, en los próximos días quedarán inauguradas las obras que se realizaron para remodelar la Plaza San José, en el marco del programa municipal para refaccionar los espacios públicos en Pergamino. A diferencia de otras intervenciones ya realizadas en ámbitos similares, en este caso el proyecto también incluyó la construcción de un nuevo parador destinado al transporte de pasajeros y la reestructuración del estacionamiento ubicado sobre calle Pinto, frente a la sede del Poder Judicial.

Más que una remodelación

Según las autoridades de la Secretaría de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos, la idea de esta intervención era “lograr un espacio con comodidades para la gente que espera los micros de corta y larga distancia” pero los trabajos que se harían con tal fin, ameritaban otros para que todo el espacio estuviera en concordancia.

La transformación de este espacio forma parte del programa local de recuperación y creación de nuevos sectores públicos, donde se incluye el Parque España y las 10 plazas que se reconstruyeron en los barrios, la última en la zona de 9 de Julio.

“Más que una remodelación, tiene obras nuevas; en esta plaza hay un parador porque tradicionalmente paran los micros que van a Rosario, hay mucha afluencia de público y es una suerte de subestación que requería de algún tratamiento en particular con lo cual se diseñó un trabajo integral en el espacio público de la ciudad”, explicaron desde el área sobre las tareas realizadas.

En detalle

Si bien la nueva fisonomía del espacio ya puede ser apreciada, la cartera dirigida por el arquitecto José Salauati comunicó un detalle de lo realizado: “Aumentamos la iluminación y las farolas del exterior se llevaron hacia el centro y en el exterior hay nuevas farolas pero muy asimilables a ese espacio; se hizo también el control de vehículos en el sector de Tribunales y se reformuló el espacio alrededor del clásico ombú poniéndole un empedrado combinado con cemento y artefactos de iluminación para resaltar su vista”.

Hay obras adicionales, como la colocación de una fuente para hermosear el lugar, reparación de calles y la ya mencionada “mini” estación de espera de colectivos urbanos e interurbanos que era una necesidad por las personas que viajan a distintas localidades.

Con respecto a este sector, explicaron: “Se concretó una modificación del cordón sobre avenida Colón, donde la mitad del colectivo va a ingresar y la otra mitad quedará debajo de la cubierta, lo cual permite que aun en los días de lluvia los pasajeros suban sin mojarse. La inversión de la plaza específicamente fue de 349 mil pesos y la pequeña estación terminal está en el orden de los 148 mil pesos”.

Cuidar lo nuestro

Con total desaprensión por lo que es de todos y desconociendo incluso el hecho de que tanto obras como reparación por daños posteriores salen del bolsillo de cada vecino -incluso del que propina el daño- se siguen registrando hechos de vandalismo en los espacios públicos. Y no hay que pensar en los autores como grupos reducidos que se mueven en la marginalidad o esperan la oscuridad de la noche para hacer sus fechorías, sino que es un problema de conducta ampliamente extendido entre toda la población. No hay hechos menores y graves sino que todo es vandalismo, desde escribir un banco con corrector blanco hasta atacar un monumento con aerosoles.

Al ser un patrón de conducta tan extendido y que no discrimina espacios ni horarios, es poco lo que las autoridades y las fuerzas vivas pueden hacer. Así es como se cae en soluciones desagradables como construir una reja de protección en el monumento al General San Martín en la Plaza 25 de Mayo, o “enjaular” a Atahualpa Yupanqui en la Plaza de los Ferroviarios.

Desde la Comuna informaron también que a sólo un año de haber sido instalados, debieron reponer parte de los cestos de basura de varias plazas de la ciudad porque fueron rotos o robados. Más allá de estos casos, cualquier recorrido por calles céntricas o periféricas permite comprobar el abuso generalizado y muchas veces destructor que se hace del espacio público. La acumulación de basura en las calles por parte de los vecinos que sacan las bolsas fuera de horario y las pintadas o pegatinas en las paredes son expresiones difundidas y visibles de este problema.

Muchos actos de vandalismo se realizan a plena luz del día y podrían evitarse mediante la denuncia pública, esa participación ciudadana que a veces se desestima y que hoy es tan accesible a través del Sistema de Alerta 108.

Los culpables de otros daños como las pegatinas o algunas inscripciones, entre ellas las relacionadas con campañas políticas, son obviamente evidentes y podrían prevenirse con controles y desalentarse con penalizaciones.

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