Un total hermetismo encierra a las causas relacionadas con la escalada de atentados y amenazas que desde mediados de año se vienen produciendo sistemáticamente en Junín.
Fuentes judiciales negaron que los expedientes se hayan archivado. “Se sigue investigando...”, dicen, pero no hay acusados. No hay responsables concretamente. Un cúmulo de declaraciones, de testimonios. Hay expedientes que pasaron directamente a ser instruidos por la Unidad Funcional Nº 9 de Resolución Alternativa de Conflictos Penales, la cual no tiene fiscal nombrado.
En la mayoría de los casos, excepto las amenazas al Diario La Verdad y a su director Omar Bello, encuadran los hechos en conflictos políticos y gremiales.
La policía, los fiscales, funcionarios municipales y hasta provinciales tomaron directa o indirectamente cartas en el asunto, mostrando preocupación. Pero hay una larga lista de causas pendientes.
En los primeros hechos de violencia ocurridos a principios de mayo, cuando fue consultado el fiscal que subrogaba en ese momento, Sergio Terrón, había expresado que los atentados de este tipo y, principalmente las intimidaciones y las amenazas anónimas, se transformaron en hechos que se producen con preocupante frecuencia en la ciudad.
“Si estos casos se esclarecen es porque algún testigo puede aportar datos”, graficaron en referencia a la dificultades que tiene la Justicia para poder llegar a un esclarecimiento.
El titular de la UFIJ Nº 5 señaló que se logran aclarar estos casos cuando “un testigo aporta algunas características fisonómicas o datos del o los vehículos en los que se desplazaban. Que nos lleven a recoger una pista que nos ayude a esclarecer estos casos, que, prima face, están encadenados uno con el otro”.
El último mensaje mafioso denunciado fue la rotura de la luneta trasera del auto del intendente Mario Meoni.
Antes, el atentado sufrido por Miguel Chami en su vivienda se sumó a una inusual escalada de violencia política y sindical. Días antes el auto del secretario de finanzas del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales, Miguel Ibáñez, se destruyó completamente tras un misterioso incendio, que de no ser controlado por los bomberos, podría haber terminado en una tragedia, ya que el vehículo tapaba la única salida de la vivienda.
El comienzo de esta escalada de amenazas y atentados fueron las bombas incendiarias contra la sede de ese gremio y contra la casa de su titular, Daniel Rossetti.
En aquella oportunidad el auto de un empleado municipal de la ciudad de Carlos Casares, que estaba parando en la casa de descanso del sindicato, fue completamente destruido por el fuego.
Después de esto, una pintada antisemita contra el concejal Adrián Feldman aparecieron en una de las paredes de la sede del la Coalición Cívica, partido con el que conforma un bloque en el Concejo.
Tras este hecho se sucedieron algunas amenazas a la prensa y el incendio intencional de FM Belgrano, la radio que Rossetti tiene en su sindicato.
De todos los hechos aún no hay responsables acusados en las causas que se instruyen. ¿Los habrá?


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