Un experto en accidentología quiere que la propuesta sea analizada en la Legislatura. La iniciativa apunta a anular el sobrepaso de vehículos.
Los antecedentes internacionales reflejan que con esta barrera física entre ambos sentidos circulatorios se logró reducir las colisiones de frente en un 80 por ciento.
"Rutas amistosas" es un proyecto que surgió del especialista en seguridad vial a partir de los antecedentes que existen en el mundo y de las estadísticas nacionales.
Epidemia. "Los accidentes son la primera causa de muerte entre las personas de 1 a 40 años en la Argentina, además de constituir una importante causa de discapacidad y el problema socioeconómico cultural más complejo al que se enfrenta la sociedad en el presente", precisó Aymo.
Además de las medidas preventivas de educación y concientización, el experto recomendó la separación física en las rutas.
"Las estadísticas en la Argentina muestran fallas humanas más repetidas, como la invasión de carril en un 51 por ciento de los choques", apuntó el médico.
Los datos que aportó Aymo indican que el 52 por ciento de los siniestros graves ocurren en las rutas nacionales. "Lo curioso es que el 57 por ciento de los accidentes importantes se registran en tramos rectos", detalló Aymo.
Según datos del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi), en 2008 el 90 por ciento de los accidentes fueron por error humano.
El 60 por ciento de las colisiones fueron por distracción del conductor o invasión de carril. Y el 48 por ciento fueron frontales.
En tanto, los choques laterales comprometieron al 16 por ciento y el impacto trasero al 13 por ciento.
Santa Fe participa en un 14 por ciento de los choques ocurrido en todo el país, detrás de Buenos Aires.
Frente a esa situación que conlleva altos índices de morbilidad y mortalidad, el pediatra le propuso a Lifschitz gestionar una experiencia piloto.
En concreto, Aymo propuso autorizar la "ruta amistosa" en un tramo de la ruta 90, entre Carreras y Villa Constitución.
De avanzar con el proyecto, el tramo deberá contar con una extensión que permita ponderar razonablemente los beneficios en seguridad que ofrece el poseer, cada 3 kilómetros, la posibilidad de sobrepaso seguro.
Esta seguridad la otorgaría la barrera física, que imposibilitará las maniobras de adelantamiento, invadir el carril de sentido contrario y, de ese modo, evitar choques frontales.
De arranque. La primera etapa de la iniciativa sería de 50 kilómetros, para luego extenderla a los 103 que separan a ambas localidades.
Entre las ventajas del separador de hormigón figura la superficie lisa y rígida de ese tipo de estructura, que no tiene salientes y no requiere de mantenimiento.
Según la experiencia que Aymo registró en Suecia, con esta medida se podría disminuir en un 80 por ciento los choques frontales, con un recupero de la inversión en los separadores de 3 años.

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