A través de la presentación de un proyecto de ley se propicia la autorización al Poder Ejecutivo a constituir una guardia de honor del Gobernador, Vicegobernador y Presidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, la que se denominará “Colorados de la Guardia de San Miguel del Monte”.
La guardia que propone Golía en su iniciativa “tendrá como misión la custodia simbólica de la Casa de Gobierno y de la Legislatura de la Provincia; la custodia simbólica del Gobernador, Vicegobernador y Presidente de la Honorable Cámara de Diputados; y la rendición de honores al Gobernador, invitados especiales, funcionarios nacionales y extranjeros”.
A los efectos del cumplimiento de su misión, el diputado Golía detalla que la guardia podrá contar con “insignia, estandarte y armas adecuadas a la época y sus cuadros serán integrados por nativos de la provincia. También podrá efectuar formaciones, desfiles, cambios de guardia y cordón de honor”. El legislador además también resalto “el valor cultural y pedagógico” que implica la constitución de esta guardia simbólica.
Fundamentos
Luego de una extensa caracterización del gaucho, el diputado provincial Darío Golía consigna en los fundamentos del proyecto de ley, que ya se debate en la legislatura provincial, los hechos históricos por los cuales esta Guardia de Honor debería tener la denominación propuesta y entre otras razones expresa:
En el año 1820 nuestro país se encontraba asolado por las luchas internas. Los gobernadores de Entre Ríos, don Francisco Ramírez, y de Santa Fe, don Estanislao López habían invadido la provincia de Buenos Aires. La constitución de 1819, había sido rechazada en el interior de la patria y en la ciudad de Buenos Aires se desarrollaba una intensa lucha por el poder.
En esas circunstancias, don Juan Manuel de Rosas fue convocado como comandante del 5° Regimiento de Milicias por el gobernador de Buenos Aires, don Martín Rodríguez para restituir el orden en la Capital y concluir la paz con López y Ramírez. Todos estos objetivos fueron obtenidos por la habilidad política y militar de Rosas que fue galardonado en esa época como Restaurador del orden y de la autoridad legal luego de la participación que tuviera al sofocar los disturbios que ensangrentaron Buenos Aires, el 5 de octubre de 1820.
Nada de esto habría sido posible si no fuera porque contaba con una tropa de mil hombres conocida como los Colorados del Monte que dieron testimonio tanto de su bravura como de su disciplina. Don Juan Manuel de Rosas había sabido generar en ellos una mezcla de admiración y respeto que provenía de su conocimiento profundo de la idiosincrasia, abnegación y patriotismo de sus hombres.
Relata un testigo, citado por Vicente Fidel López, que: “Los vencedores silenciosos, tanto que parecían vencidos, rehusaban cuanto se les ofrecía, como no fuese agua pura y aguardaban con admirable obediencia las órdenes de sus jefes.” Eran épocas en las que la victoria se celebraba con ruidosa algarabía y muchas veces con alcohol y pillaje.
Pero estos hombres formados en una ascética disciplina, también eran portadores de una heroica tradición de esfuerzo y lucha propia de aquellos hombres del lugar que desde la misma fundación de la Guardia del Monte en 1745, a instancias del maestre de campo don Juan de San Martín, supieron templarse en los peligros de la pampa superando circunstancias tan trágicas como la acaecida en 24 de diciembre de 1778, en que fueron aniquilados o hechos prisioneros la totalidad de los integrantes de la Guardia del Monte.
San Miguel del Monte fue uno de los fuertes más antiguos de la Provincia. El virrey Vértiz un visionario de su época, en 1776, ordenó construir puestos de avanzada para contener a los malones. Ubicándonos en tiempo y espacio, esos fuertes construidos en forma precaria en medio de la vastedad de campo y cielo, serían las futuras poblaciones que formarían luego provincia de Buenos Aires. La ciudad no posee acta fundacional, pero de acuerdo a escritos guardados en el Archivo General de la Nación y recopilaciones hechas por prestigiosos investigadores se toma como fecha de fundación el 18 de noviembre de 1779, día que comienza la construcción de la capilla del fuerte.
A partir de allí, San Miguel del Monte, nombre que deriva de la protección pedida por los milicianos a San Miguel Arcángel.
En las vísperas de la Navidad de 1778 el fortín de la Guardia de San Miguel del Monte Gárgano no era ni siquiera un caserío. Recostado sobre la orilla norte de la laguna no lejos de la boca del Totoral, era un rejunte oscuro de adobe y espadaña, de esperanzas y sudores, de fortaleza; rodeado por los restos de una empalizada endeble alzada contra el miedo y coronado con un mangrullo medio torcido, ojo avizor hacia el interminable horizonte del desierto.
“Desde entonces estos gauchos bravíos y disciplinados han participado en la conformación de la Patria Grande, pero también y muy especialmente en el diseño y amalgama de nuestra querida provincia de Buenos Aires” dice el diputado peronista de Chacabuco mientras agrega “es necesario realizar este homenaje y reconocimiento expreso al establecer por ley la constitución de una guardia de honor que custodie simbólicamente los Poderes Ejecutivo y Legislativo de esta provincia”.

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