“Sería muy fácil salir a cortar una calle o una ruta para pedir una vivienda, pero no es lo correcto. Somos gente humilde que quiere pedir sus derechos”, dijo Rosana Pedraza, la mujer que junto a otras vecinas empezó a juntar firmas para que el Concejo Deliberante declare la emergencia habitacional en Junín.
“Somos humildes y estamos reintentando reagrupar a la gente para empezar a pedir por nuestros derechos. Uno de ellos es el derecho a la vivienda”, remarcó la mujer que milita en los barrios de la ciudad desde hace muchos años.
Ella, como muchos otros sufrió este problema en carne propia, y hoy se aboca a la tarea de que las futuras generaciones no tengan que pasar por eso. “No es fácil criar a tus hijos en una pieza con baño compartido y sin comodidades”, relató.
“Hay abuelos que cobran una pensión de 600 pesos y pagan 400 por un alquiler. Desde el municipio no hay respuestas a estos reclamos, lo mismo que madres solas con sus chiquitos que pagan 500 o 600 pesos por piecitas con baño compartido, hacinándose”, describió.
Sin embargo, aseguró que no son los únicos, ya que muchos trabajadores que también sufren este problema. “A ellos que quizá pueden pagar una cuota, se les hace muy difícil ya que los créditos para viviendas que hay superan 10 veces sus sueldos”.
La propuesta de este grupo de vecinos es simple: que el Concejo declare la emergencia habitacional. Y tras esto pretenden que se haga un censo para conocer cuántas tierras fiscales (municipales, provinciales y nacionales) hay en la ciudad. Después quieren que se organice bien un banco de tierras, para que de esta manera se puedan armar planes de viviendas -privados o estatales-, pero siempre pensando en las falencias que hay en Junín al respecto.
Vagones reciclados
como viviendas
Por su parte, Pedro Rodríguez, presidente de la Cooperativa de Trabajo Talleres Junín, dio a conocer un proyecto que todavía está en vías de desarrollo, con el cual se pretende reciclar los viejos vagones, destinados desguace, para transformarlos en viviendas sociales.
“Hace unos días nos llegó la propuesta de unos ex ferroviarios, quienes al saber que los coches que están en el predio van a ser desmantelados y usados como chatarra, pensaron en convertirlos en viviendas, aunque sea de manera provisoria”, detalló el presidente de la COTTAJ.
Rodríguez resaltó que la tarea de reciclaje de estas unidades, que serían unas 30 en total, es muy sencillo. “Lo más costoso y dificultoso es el traslado de los coches a los terrenos donde se emplazaría el barrio. Lo de adentro, usando esta idea brillante que me acercaron, es de mucho menor costo que el de una vivienda social”, contó.
Además remarcó que cada vagón puede albergar a dos familias numerosas, y que se pueden adaptar mucho más rápido a la idea de un barrio que resuelva de inmediato parte del problema habitacional.
“Hay que aunar esfuerzos para hacer las gestiones necesarias para que la Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) nos de la autorización para usar los vagones”, aclaró.
También dijo que no se descarta que para la realización del proyecto se conformen otras cooperativas de trabajo para realizar las modificaciones, que trasformen a los vagones en viviendas.
“Hay muchas alternativas que se pueden llevar adelante para abaratar el costo de las reparaciones de los coches, como involucrar a la ENET Nº 1 para los trabajos de refacción eléctrica. Porque antes que este material (por los coches) desaparezcan dentro de los hornos de fundición, sería interesante que sean útiles para la sociedad”, destacó.
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