Juan CabandiéLos vecinos de la Ciudad empezamos a recibir las boletas de ABL con cifras récord de aumentos del Gobierno de Macri, que superan el 260%, mayor al 127% del tarifazo del subte; este es el octavo “impuestazo” y no quedó impuesto sin aumentar: Ingresos Brutos, Sellos, ABL y Patentes.
Es ABL es un impuesto que se aplica sobre la propiedad. Un breve y necesario pantallazo sobre la ciudad: hay más de 140 mil unidades habitacionales desocupadas, 400 mil personas con problemas habitacionales, falta planificación y control en las obras de construcción de edificios y la población en las villas miseria porteñas aumenta diariamente.
Una vez más, Macri aleja al Estado de los vecinos, sobre todo de la zona sur como sucedió ante los daños producidos anteayer por el fuerte temporal. En cinco años de gestión, no solo no implementó un plan de políticas públicas fiscales y de vivienda que revierta la situación, sino que la empeoró.
El impuestazo es consecuencia de la desidia y avaricia de un jefe de gobierno que sólo piensa cómo recaudar más en una ciudad cuya recaudación en dólares se multiplicó por ocho entre 2002 y 2012, o por cuatro, si la medimos en pesos, entre 2007 y 2012. Lejos de diseñar un “sistema tributario más equitativo y justo”, como nos quieren engañar con la folletería que llegan con la boletas, este “impuestazo” se genera una mayor desigualdad en la ciudad, ya que se consolida impositivamente lo realizado por el mercado.
El ABL tiene dos componentes que aparecen discriminados: el Impuesto inmobiliario y la Tasa retributiva de los servicios de ABL y Sumideros.
La Tasa se cobra por brindar un servicio, pese a que en la Ciudad abunda la basura en la calle, faltan luminarias y se inunda. Su alícuota es del 0,5% para todos y no contempla las diferencias de servicios en los barrios. Nadie puede negar que Mataderos esté más sucio y menos iluminado que Puerto Madero; pero todos pagamos el 0,5 por ciento. Por eso, los legisladores del FPV propusimos una tasa progresiva que vaya del 0,2% al 0,5%, rechazada por el macrismo.
Respecto al impuesto se toman metros cuadrados construidos, valor del suelo y luego se determina el valor del impuesto. El PRO no corrigió los defectos implícitos, como ser: dos propiedades de igual valor fiscal pagan el mismo impuesto aunque el valor de mercado sea distinto; no tuvo en cuenta el confort habitacional; la categoría del sistema de bandas es muy amplia; no se adecuaron las tasas ni las bandas a la dinámica urbana; se penaliza los inmuebles de mayor superficie sin ser necesariamente los más lujosos y existen problemas de metodología y actualización del catastro.
Por si fuera poco, los límites del impuestazo rigen solo para 2012. O sea, vino para quedarse, porque quien aún no tuvo todo el aumento ahora, lo va a tener en 2013 o en años posteriores.
Tampoco fueron escuchadas otras propuestas nuestras: impuesto extraordinario a las viviendas desocupadas, mayor aumento a propiedades suntuosas, mayor tasa de servicios a las zonas de mayor valor de mercado, excepciones del pago de ABL a viviendas sociales y barrios humildes, disminución de alícuotas de impuesto y tasas a las propiedades consideradas bienes de familia, alícuota superior para la segunda y tercer propiedad.
El neoliberalismo puede tener distintas caras, pero siempre la misma política: más ajuste, más impuesto, menos Estado. En Argentina tiene nombre y apellido: Mauricio Macri. De esto los medios monopólicos no dicen nada: se silencian y son cómplices del impuestazo como lo fueron del plan económico de Martínez de Hoz y Videla.


Comentá la nota