A veces el entusiasmo nos hace olvidar la prudencia. La muerte de una bella pasista correntina el sábado a la madrugada, es la consecuencia de una euforia que no le permitió calcular los riesgos que corría al viajar en forma precaria y terminó arrollada por un acoplado.
Según informó la policía de Esquina, la joven de 22 años, docente de profesión, de nombre María Fernández, iba parada sobre la lanza de un acoplado en una de las clásicas caravanas previas a los corsos, que comenzarán recién en febrero. Al parecer la joven que intentó ayudar a subir a su lado a una amiga, en el movimiento perdió el equilibrio y cayó, siendo alcanzada por una de las ruedas. La muchacha llegó muerta al hospital debido a las graves heridas recibidas. Así se fue la vida de esta hermosa integrante de Carú Curá, una de las comparsas más famosas de la ciudad de Esquina, Corrientes. Así la falta de prevención tuvo un final nefasto. Está bien divertirse y disfrutar de la alegría, pero hay que ser conscientes de que trasladarse de esa forma sobre un vehículo, puede tener consecuencias fatales, como efectivamente ocurrió. Pero ¿quién es responsable de lo ocurrido? ¿Nadie previó que una persona que viaja parada sobre la lanza de un acoplado puede perder pie y ser arrollada? Tal vez no sea fácil encontrar un solo responsable, pero una cosa sí es segura: fue a causa de la imprudencia. Y a causa de esa imprudencia, ahora sobre el carnaval de Esquina, uno de los más famosos del país con 35 años de trayectoria, pende un crespón negro. Las batucadas, no sonarán tan alegres, porque los tambores llorarán por la muchacha que se fue en una noche aciaga, cuando deleitaba con su simpatía y su hermosura.
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