Una impronta distinta de gestión

La primera semana de gestión arrancó con todo. El nuevo intendente de la ciudad, Horacio Quiroga, hizo que su presencia en el municipio se sintiera desde el primer día.

La pelea por los números se fue disolviendo con el correr de los días, se eliminaron 400 planes de trabajo y se dieron de baja recategorizaciones hechas en el último minuto de la gestión anterior. Pero lo que importó esta semana fue generar presencia en la calle, y no continuar la pelea con los que se fueron.

Por esto no perdió el tiempo. Lo primero que hizo fue eliminar los lomos de burro ubicados a metros de las vías del ferrocarril tan criticados por todos los vecinos. Apuntó por un lado a borrar de la vida cotidiana una molestia para el automovilista, y por el otro a la responsabilidad del conductor de manejar correctamente, estén o no, los enormes reductores de velocidad ubicados en esos puntos muy transitados de la ciudad.

Al día siguiente fue implacable con los autos mal estacionados en la zona bancaria. Una idea que se implementó en septiembre de 2010, surgió como propuesta desde el Concejo y luego la comuna se encargó de hacerlo efectivo. Se hizo caso durante un par de meses y con el tiempo la prohibición de aparcar en zona bancaria fue sólo un recuerdo. Poco caso se hacía a la imposición municipal y pocos controles ayudaban a que a menos de un año de haberse puesto en marcha las cosas funcionen como se planearon.

El lunes temprano comenzaron las advertencias, y el martes los inspectores fueron inflexibles con las multas y el acarreo de los autos mal estacionados. No se hizo más que cumplir con una regla, pero el hecho generó impacto en la opinión pública y en los vecinos que circulan a diario por la zona.

Quiroga no se quedó solo en esto, sino que recorrió cada una de las oficinas municipales, habló con los empleados y con los vecinos. Por otro lado, sus funcionarios comenzaron reuniones con todos los sectores necesarios para impulsar los objetivos que se idearon desde que se comenzó a trabajar en un proyecto de gestión.

Todos los días se hicieron pequeñas acciones, ninguna de ellas fuera de lo que estaba en la agenda de trabajo diseñada en detalle desde antes de que asumieran. Es claro que se quiere cambiar, y sobre todo que el cambio se note con rapidez.

Los anuncios por el momento no son grandilocuentes, ni millonarios, son simples ajustes de cosas que estaban presentes pero que no funcionaban como corresponde para el nuevo gobierno. Son nada más que poner en marcha detalles y acciones necesarias para que la ciudad se acomode.

Uno de los objetivos es darle una impronta distinta donde la acción, la planificación y el control sean los protagonistas del nuevo gobierno. La gente está expectante. La nueva gestión está ansiosa. Pero desde ambos sectores se espera un cambio visible y real.

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