Es improbable que Johnston siga en el cargo

El escenario político parece presentarse cada vez más complicado para el intendente de Catriel, Carlos Johnston, protagonista de un verdadero escándalo tras estar casi tres días desaparecido y sin dejar ningún rastro.

Confirmada la noticia de que efectivamente Johnston sufrió un profundo cuadro depresivo y que se ausentó por sus propios medios, las autoridades rionegrinas decidieron quitarle el respaldo político. Tanto el gobernador Alberto Weretilneck, como el vicegobernador Carlos Peralta opinaron públicamente que Johnston debería renunciar a su cargo, dada la gravedad institucional que significó su sorpresiva ausencia.

Lo insólito es que el pedido de renuncia se produce a tan sólo 20 días de que el jefe comunal asumiera la administración de la intendencia de Catriel.

Cuando regrese a su ciudad, Johnston deberá declarar ante la Justicia para explicar con sus propias palabras por qué tomó semejante decisión, aunque en los círculos municipales dan por hecho que el intendente presentará su renuncia al cargo.

“No está en condiciones de seguir al frente del Ejecutivo; otra situación como esta no se puede repetir”, confió una fuente a periodistas de este diario.

Además de sufrir de depresión y de ser muy sensible al estrés político, trascendió que Johnston también es hipertenso crónico, por lo que cualquier situación política extrema podría poner en riesgo su salud. Fue el médico que lo vio en Santa Cruz, apenas fue localizado, quien contó a periodistas de FM Alas de Catriel que el propio intendente le había confiado que sufría esta patología.

La psicóloga que lo atendió recomendó que el jefe comunal comenzara a tratarse en algún centro de salud mental.

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