El fenómeno meteorológico no causó heridos, aunque sí múltiples daños. En Cabrera al 4.500 varias piletas de fibra de vidrio exhibidas viajaron por el aire y una se incrustó en una casa, a 300 metros.
"Se trató de una línea de inestabilidad prefrontal, con actividad convectiva intensa y marcada actividad eléctrica", explicó ayer, a "La Nueva Provincia" , en términos técnicos, el pronosticador Daniel Dodero, de la empresa Satelmet.
En palabras más simples, fue un fenómeno que, descendiendo de un grupo de nubes, trajo un aumento repentino y fuerte de la velocidad del viento durante un intervalo breve, acompañado por precipitaciones intensas.
Otra particularidad del efecto meteorológico fue su movimiento territorial lineal, con "peligrosos vientos rectos".
Las consecuencias en la ciudad fueron variables y, en algunos casos, devastadoras, aunque, por fortuna, no hubo que lamentar víctimas. De haberse registrado esta situación durante otro momento del día, el saldo podría haber sido mucho más grave.
En dos casas de familia.
"Vemos el cielo". De esa manera resumió Melisa el resultado del paso del temporal por su vivienda de Pasteur y Salliqueló, que le voló tirantes, machimbre y chapas.
"Estábamos durmiendo y sentimos un viento muy fuerte. En pocos minutos nos sacó el techo", explicó. Alojados en la casa de unos vecinos, la mujer agregó que, a pesar de haber recuperado las chapas, las mismas estaban todas dobladas. "No sirven más", graficó.
Similar vivencia fue la de Flavio, en su inmueble de Guido Spano 2973. En su caso sintió "una fuerte explosión" y vio como el viento empezó a desclavarle todas las chapas. "Arrancó el techo limpito, con tirantes y todo", graficó.
Cuando horas después comenzó a buscar las chapas, caminó hasta 200 metros para juntarlas, aunque las encontró todas retorcidas. Como después del viento vino la lluvia, el agua hizo de las suyas. "El televisor y la computadora quedaron arruinadas", señaló.
"Como si fueran de papel".
En la avenida Alberto Pedro Cabrera al 4.500, Víctor Carletti tenía unas seis piscinas de fibra de vidrio, de distintos tamaños, a manera de "muestrario" de los productos que comercializa.
Algunas conteniendo un poco de agua, otras amarradas a bases de hormigón, algunas atadas con sogas, pero ninguna resistió la fuerza del fenómeno eólico.
"Se las llevó a todas, como si fueran de papel", señaló un operario de la firma mientras, resignado, se encargaba de ir juntando los pedazos desperdigados, en un radio de 400 metros.
Claro que ninguna llamó tanto la atención como la que podía verse, a 300 metros del lugar, incrustada y sostenida por un ligustro, con un inclinación de 45º, sobre el lateral de una vivienda de Cisneros al 4.400.
Los responsables de esta firma, además, sufrieron el arrastre de la oficina de atención al público, una estructura de hierro y chapa arrancada de la platea de hormigón y que fue rodando --como si fuera un cardo ruso del oeste americano--, cruzando la avenida Cabrera hasta detenerse a unos 50 metros de la calzada.
A pesar de lo ocurrido, los comerciantes se manejaban con resignación y tranquilidad. "Pudo haber sido peor; ahora tenemos que remar, despacito, y recontar cuántas piletas perdimos", señalaron.
De todas maneras, se estima que, en su caso, las pérdidas habrían superado los 200 mil pesos.
Más de 100 llamados.
Cerca de 40 personas del municipio y otro importante número de los cuerpos de bomberos de la ciudad comenzaron a trabajar a los pocos minutos de registrada la turbonada.
La oficina de Defensa Civil recibió el alerta de viento fuerte cerca de las 23 y a partir de ese momento estuvo en apresto.
A las 2, ya tenía más de 100 llamados de auxilio desde distintos barrios, seis por voladuras de techos, 30 por postes de electricidad caídos y otros por árboles y ramas derribados.
Si bien el fenómeno alcanzó a varios sectores, Federico Montero, director de Defensa Civil, explicó que la zona Norte fue la más afectada, aunque también hubo daños en Ingeniero White y Villa Mitre.
"Nuestro trabajo es retirar los elementos que generen peligro de la vía pública. También priorizamos la voladuras de techo para ofrecer albergue a las familias afectadas. Después se van cortando árboles, levantando ramas", agregó el funcionario.
Una situación que gráfica el efecto se pudo ver en la esquina de la avenida Alem y Luis Bonnat, donde varias chapas lograron alcanzar la altura y planitud necesarias para quedar sostenidas sobre varios cables de electricidad, lo cual exigió una tarea cuidadosa por parte del personal afectado a esa tarea.
Sin energía.
Los fuertes vientos tuvieron relación directa con el corte de energía eléctrica. "Unos 15 mil usuarios están sufriendo la falta de servicio como consecuencia de la caída de postes, el corte de cables y el salto de fusibles", se explicó, a mediodía, desde el área de Prensa de EDES.
Entre los barrios afectados se encuentran Los Muñecos, Solares Norte, Bosque Alto, Villa del Parque, Don Carlos, Villa Belgrano, Los Alamos, Loma Paraguaya, Villa Serra, Spurr, Villa Bordeu, Los Almendros y Villa Duprat, entre otros.
La prestataria señaló que, según mediciones propias, en las afueras, por caso Grünbein, se registraron ráfagas de 120 km/h.
La reposición del servicio se fue realizando durante toda la jornada de ayer y continuará, en los casos más puntuales o complicados, durante la fecha.
"La reposición en los barrios es lo que priorizamos, aunque hubo calles donde se cayeron hasta cinco postes en la misma cuadra. Eso requiere la reconstrucción de las bases y la colocación de las nuevas palmeras. Son trabajos que demandan su tiempo", se explicó.
Daños en el aeroclub
En particular línea estética quedó uno de los hangares del Aeroclub Bahía Blanca, ubicado en el kilómetro 11,5 de la ruta 35, al cual el viento aplastó y giró, moldeando su estructura metálica como si fuera una masa.
"Jamás pensamos que podía pasar esto. Esta es una zona con mucho viento y nunca tuvimos problemas y ahora prácticamente se desplomó el edificio", señaló ayer el titular de la institución, Daniel Rodríguez, mientras trabajaba, junto con los bomberos voluntarios de General Daniel Cerri y Defensa Civil en el retiro de los cinco aviones particulares aprisionados en el lugar.
"Ya retiramos una nave. Ahora estamos tratando de desarmar con total delicadeza la estructura para sacar el resto, sin que se dañen más", agregó.
Mandan ayuda. El ministerio de Desarrollo Social, a través del Consejo Provincial de Emergencias, brindó asistencia a los municipios de Bahía Blanca y Patagones, afectados por el temporal. Para nuestra ciudad se fijó la entrega de chapas, clavaderas, colchones y alimentos, que no sólo serán destinados a los damnificados por la turbonada, sino también a quienes sufrieron la semana pasada un incendio en Ingeniero White.
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