Tras el reclamo insistente a este medio de una lectora que circula en silla de ruedas, EL DEBATE decidió salir a comprobar el actual estado de las veredas en nuestra ciudad. Algunos lugares dificultan aún más la libre circulación durante los días de lluvia. El deterioro de las aceras, donde los peatones debemos transitar, habla de la desidia del municipio y su propio deterioro.
Las sendas de Mitre y Pellegrini
Esta podrá ser una de las obras más recientes de la municipalidad, pero no justifica su estado en días de lluvia o después de ellos como ocurre alrededor de estas fechas. La bicisenda (paralela a Pellegrini) cuenta con un asfalto muy cuidado y perfectamente liso, pero la tierra alrededor de este camino genera grandes dificultades para quien circula por él. Luego de una tormenta, grandes charcos en su trayecto implican además, un mayor cuidado en la conducción del rodado por peligro a resbalarse y sufrir una caída, algo nada simpático para nuestros hijos si circulamos junto a ellos. Frente a esta obra y en forma paralela a la Avenida Mitre, yace el sendero peatonal que ha sufrido unas pequeñas desviaciones del trayecto original en los últimos meses, estos se dieron tras la creación de las dársenas de giro sobre las intersecciones de la Avenida con U. Fernández y Julio A. Costa. Tal como lo indica su nombre, la senda peatonal debería facilitar la circulación de sus peatones (valga la redundancia) pero lamentablemente no es el caso. Quien intente circular durante o después de la lluvia por este sendero de Mitre entre Av. Lavalle y Av. Gallesio deberá afrontar los siguientes desafíos: mucho barro, pozos, baldosas rotas, y charcos de todo el ancho de la vereda. ¿Soluciones? Caminar por el pasto es imposible, está inundado también y abundan el barro y la basura. Bajar a la calle es peligroso, los autos circulan por allí en ambas direcciones y a 60 km/h. Sólo queda la alternativa de cruzar hacia la vereda vecinal de enfrente pero también habrá sectores totalmente complicados de acceder, como la esquina entre Mitre y Julio A. Costa que carece de asfalto o baldosas y propone un gran escenario de barro en nuestros calzados cuando intentemos abordarla.
Lugares denunciados
El carrito para bebés o la silla de ruedas parecen no participar del modelo pensado para la circulación peatonal de nuestra ciudad. Las dos sendas antes mencionadas son una clara prueba de ello y la señora nos indicó también que sobre la misma avenida, en el tramo entre Moreno y Justa Lima, es imposible circular para ella, y contemplando que en ese trayecto se ubica también la terminal de colectivos podemos afirmar que la denuncia es correcta y pertinente.
Es verdad que sobre la calle Justa Lima y en muchas esquinas más de nuestra localidad hay bajadas para la circulación de personas en silla de ruedas o con el carro de bebés pero esto no garantiza que los conductores respeten el espacio de paso que les corresponde a los peatones con dificultades motrices. Además cabe señalar que en esquinas como la de Belgrano y la principal calle céntrica (tomando como referencia la Plaza Mitre) dicha bajada carece de efecto, dado que su ubicación coincide exactamente con el espacio en donde los automóviles que circulan se detienen a la espera del cambio de colores del semáforo. Nuestra vecina indicó también que lamentablemente no tiene modo de acceder a un colectivo urbano, tanto la línea 228 que une a nuestra ciudad con Lima y Campana, como la línea 3 de Julio que comunica a Zárate internamente carecen del llamado “piso bajo” en sus unidades y por ahora tampoco ofrecen el servicio de una rampa de acceso para discapacitados. Algo tan básico como recorrer nuestra ciudad puede implicar a veces un serio dolor de cabeza
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