A través de un estudio que por su trascendencia mundial llegó a ser publicado en «The Journal of General Virology», un nuevo virus del papiloma humano fue descubierto y su genoma descifrado por investigadores del Grupo de Virología Humana del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), que depende del CONICET.
F El nicoleño Diego Chouhy, junto a la Dra. Adriana Giri, jefa del grupo de investigación. EL NORTE
Diego Chouhy tiene 35 años. Es nicoleño, pero desde hace 16 años vive en Rosario, donde primero estudió y donde actualmente desarrolla su labor de investigación científica en el área de la Bioquímica y la Virología, becado por el CONICET. Recién egresado de la secundaria en el Instituto Nuestra Señora de Pompeya (y como tantísimos otros nicoleños) Diego se fue a Rosario en 1996 para seguir su vocación. Y era una vocación a la que se inclinaba guiado por la sangre: su abuelo Raúl Hormazábal fue aquel bioquímico fundador y primer presidente del Círculo de Bioquímicos de San Nicolás. Lo mismo que el río y la pesca, Diego también había aprendido de ese abuelo el interés por la Bioquímica.
Hoy ese interés y ese gusto por la ciencia se cristalizan en un logro internacional, una investigación publicada en «The Journal of General Virology»: el descubrimiento de un nuevo virus del papiloma humano (HPV), descifrado por investigadores del Grupo de Virología Humana del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), que depende del CONICET. El equipo está integrado por la Dra. Adriana Giri, el Dr. Diego Chouhy y la Lic. Elisa Bolatti.
Se trata del HPV-156, que podría jugar un rol en la génesis de ciertos tipos de cáncer de piel. La búsqueda de nuevas cepas virales en el mencionado laboratorio comenzó hace 5 años durante el trabajo de tesis del Dr. Diego Chouhy integrante del grupo de investigación y docente del Área Virología de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario, bajo la dirección de la Dra. Adriana Giri, docente e investigadora del CONICET.
Los primeros frutos de dicha investigación comenzaron con el desarrollo de metodologías altamente sensibles capaces de detectar virus que infectan la piel y que están presentes en muy pocas cantidades. El primer virus identificado durante el año 2010 fue denominado HPV-115 y fue el primer tipo de HPV descubierto por un grupo de investigación de Sudamérica. “Con el continuo mejoramiento de las técnicas empleadas para la identificación de nuevos virus pudimos identificar este año al HPV-156”, señaló el Dr Diego Chouhy en contacto con EL NORTE.
“En efecto, uno de los requerimientos para la caracterización completa de nuevos virus es disponer de herramientas adecuadas para su identificación. En ese sentido, uno de los logros de este trabajo, fundamental para la caracterización del nuevo virus, fue el desarrollo de una nueva técnica para la amplificación de fragmentos largos de ADN de alta eficiencia y sensibilidad. Esta metodología sienta las bases para facilitar la identificación no sólo de nuevos tipos de HPV sino que también puede aplicarse en otras áreas de la biología y la microbiología”, agregó Chouhy, hoy residente en Rosario, donde cursó los estudios de Licenciatura en Biotecnología y Doctorado en Ciencias Biológicas en la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario.
Riesgo oncogénico
Hasta el momento se han descrito los genomas completos de más de 150 tipos de HPV, el 75 por ciento de los cuales ha sido identificado en piel y el resto en mucosas. Los HPV que infectan mucosas son agentes causantes de distintas patologías anogenitales. En particular, el grupo de HPV denominado “de alto riesgo oncogénico”, como HPV-16 y HPV-18, está asociado al desarrollo de cáncer anogenital y con menor frecuencia de cabeza y cuello, tanto en mujeres como en hombres. Por otro lado, los tipos mucosos denominados “de bajo riesgo oncogénico”, como HPV-6 y HPV-11, se asocian al desarrollo de verrugas genitales benignas.
“En contraste, los HPV que infectan piel son genéticamente más heterogéneos y numerosos que aquellos que infectan mucosas. Estas diferencias y su presencia en bajo número de copias en las infecciones que cursan en piel han dificultado el establecimiento del rol concreto de los HPV cutáneos en el desarrollo de cáncer de piel no melanoma, tales como el carcinoma cutáneo de células escamosas (que provoca uno de cada cinco de estos tumores y es más frecuente en población caucásica)”, explicó Chouhy.
La incidencia del cáncer de piel no melanoma se ha incrementado en los últimos años, alcanzando un 30 por ciento del total de los cánceres de piel en el mundo. Uno de los principales factores de riesgo es la exposición inadecuada a los rayos solares, pero también se postula un rol temprano del HPV cutáneo en su desarrollo. “La importancia del hallazgo de nuevos virus se debe a que se podrá a futuro determinar si los HPV que infectan la piel juegan o no un papel en el desarrollo de este tipo de cáncer de piel”, destacó el Dr. Diego Chouhy.
El estudio publicado en «The Journal of General Virology» fue dirigido por la Dra. Adriana Giri, y participaron además la Lic. Elisa Bolatti, del IBR-CONICET, y los Dres. Ramón Fernández Bussy, Adriana Sánchez y Gustavo Piccirilli, de la Cátedra de Dermatología de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR.
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