El ataque ocurrido en Aleppo dejó 28 muertos y 200 heridos; Homs sigue bajo asedio
Dos explosiones consecutivas se registraron ayer antes de uno de los rezos diarios en una sede de la Agencia de Inteligencia de la policía militar y en un edificio de las fuerzas antidisturbios en Aleppo, al norte de Damasco, y dejaron 28 muertos y más de 230 heridos.
La televisión siria mostró imágenes del lugar del doble atentado, en donde se veían varios cuerpos desmembrados, en una acción que la cadena oficial dijo que era obra "una vez más" de "terroristas" respaldados desde el exterior, aunque todavía nadie se atribuyó la responsabilidad.
La oposición, en cambio, culpó del ataque al régimen de Al-Assad, acusándolo de querer, de esta manera, desviar la atención de la represión perpetrada en Homs, en donde ya han muerto más de 2800 personas.
Una residente de Aleppo, ciudad que se había mantenido relativamente apartada de la violencia desde que empezó el levantamiento contra Al-Assad, explicó que las detonaciones fueron consecutivas y que se oyeron en otros puntos de la localidad.
Por su parte, otro vecino de la ciudad, que se identificó como Suleiman al Halabi, detalló que el estallido en la sede de Inteligencia fue en la parte delantera del edificio y que después se oyeron disparos por toda la zona.
El atentado de ayer se asemeja a los de los últimos dos meses en Damasco: el 6 de enero más de 20 personas murieron en un ataque en el barrio capitalino de Al Midan, dos semanas después de que dos explosiones causaron 44 muertos en dos edificios de los cuerpos de seguridad. En ambos casos, las autoridades también responsabilizaron a "grupos terroristas" por los ataques.
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