Imparable, Dilma duplica su ventaja sobre Serra

Según una encuesta, la candidata oficialista alcanzaría la presidencia en la primera vuelta
RIO DE JANEIRO.- Imparable e inmune a las acusaciones que la han salpicado esta semana, la candidata oficialista a la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, ya dobla en intenciones de voto a su principal rival, José Serra, y ha consolidado su postura con miras a asegurar la continuación del "lulato", el popular gobierno del actual mandatario, Luiz Inacio Lula da Silva.

La última encuesta divulgada ayer, de Vox Populi, reveló que Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), avanza cada día y hoy goza de un 51% de respaldo, mientras que el apoyo a Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), se redujo al 25%. La candidata del Partido Verde (PV), Marina Silva, se mantiene inmóvil en un 9%, en tanto los indecisos suman el 11%.

"Mi adversario y todos en su campaña están desesperados, porque cada día que pasa ellos pierden apoyo popular", resaltó ayer la designada sucesora de Lula en un acto en Porto Alegre, antes de partir a otro mitin en Foz de Iguazú.

Su equipo está ahora concentrando su atención en los estados del Sur y Sudeste, especialmente en San Pablo, donde tradicionalmente el PT es menos fuerte. Sin embargo, aun en ese estado, del que Serra fue gobernador hasta hace unos meses, Rousseff ya tiene una ventaja de 8 puntos, una situación inédita para cualquier político petista.

De mantenerse esta fuerte tendencia, según una proyección realizada a nivel nacional, la candidata del oficialismo podría superar los 60 millones de votos en los comicios del 3 de octubre.

Cosecharía así incluso más sufragios que los que logró Lula en su reelección, en 2006. Y su "delfín" ni siquiera necesitaría un ballottage para alcanzar la presidencia.

Un dúo dinámico

Lanzada y sostenida por Lula, la ex ministra de Energía y Minas y luego jefa de gabinete básicamente ha absorbido la popularidad del actual presidente, que ronda el 80%, y las presentaciones públicas de este dúo dinámico ya se han convertido en moneda corriente. Según un análisis del diario Folha de S. Paulo , cada cuatro días la candidata y el presidente comparten algún palco, y ese ritmo se mantendrá así hasta tres días antes de los comicios.

En cada acto, el gobernante y su "heredera", como él la llama, reiteran las bondades de esta administración, que aumentó el salario mínimo, sacó a millones de personas de la pobreza y con programas sociales como Bolsa Familia, Mi Casa y Mi Vida le ha dado esperanzas a una nueva generación de brasileños.

Sin embargo, no todo es color de rosa en esta carrera hacia el Palacio del Planalto, y esta semana, enarbolando la bandera contra la corrupción -que manchó varias veces a este gobierno-, el PSDB lanzó fuertes críticas contra la campaña oficialista.

Todo comenzó cuando Folha de S. Paulo informó que desconocidos habían tenido acceso a los registros fiscales de al menos cuatro personas ligadas al PSDB, incluido el vicepresidente del partido y la hija de Serra, Verônica, además de otras figuras públicas.

Denuncia opositora

Aferrándose de la revelación, Serra y su entorno denunciaron una red de espionaje articulada por el PT, que ya en el pasado reciente había estado vinculado con la confección de dossiers de guerra sucia contra sus opositores.

El PSDB aprovechó la situación y se lanzó a un ataque frontal, exigiendo ante el Tribunal Superior Electoral la impugnación de la candidatura de Rousseff.

"La campaña de Dilma Rousseff y la acción electoral de Lula representan hoy una fuerte amenaza a la democracia", advirtió Sergio Guerra, presidente del PSDB. "La utilización con fines delictivos de la maquinaria pública es algo típico de las dictaduras; el aparato estatal está contaminado. Lula tiene que ver con esto", afirmó, en una inusual crítica al popular presidente.

Lula, que le pidió a Rousseff no meterse en el asunto, desestimó los motivos políticos de la violación de los registros financieros y se limitó a ordenar a la policía federal una investigación de lo que ocurrió en la Secretaría de Recaudación Federal. Cualquiera que fuere el resultado de las pesquisas, sólo se conocerá después de las elecciones.

Mientras tanto, ayer, como una señal de que las perspectivas electorales no se modificarán, el inspector del Tribunal Superior Electoral Aldir Passarinho Junior desechó el pedido de impugnación de la candidatura de Rousseff.

Alegó que las pruebas presentadas no demostraron que la violación del secreto fiscal de los tucanos -como se llama a los miembros del PSDB- no perjudicó la campaña de Serra ni benefició la de Rousseff, y entendió que el caso debe ser tratado como una cuestión penal.

Serra puede apelar al pleno del máximo tribunal electoral, pero difícilmente la movida mejore su posición en las encuestas.

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