La presión que ejerce el impuesto a los ingresos brutos sobre la actividad económica aumentó en tres puntos porcentuales durante el período 2009/2010
Pasando al detalle de los aumentos en cada jurisdicción durante 2010, unas diez jurisdicciones aplicaron algún tipo de aumento en las alícuotas o montos a pagar del impuesto a los ingresos brutos, habiendo sido Neuquén el mayor aumento con un 43% promedio. Pero los cambios fueron dispares.
Para las actividades primarias y la industria local, Jujuy fue una de las que lideró los aumentos (hay que destacar que en el caso de esta provincia, los aumentos graduales fueron pactados a comienzos de 2009), mientras que en el caso de la industria de otras provincias, la jurisdicción que más incrementó la alícuota este año fue Santa Fe, precisó el Iaraf.
La previa del presupuesto. De cara a la cercana presentación en las legislaturas de los proyectos provinciales, en los cuales quedará plasmada cuál será la política tributaria aplicar los gobiernos en el 2011, el instituto que dirige Nadin Argañaraz consideró que resulta “de sumo interés” realizar un diagnóstico actual del grado de imposición.
Actualmente, la carga tributaria que ejerce el impuesto a los ingresos brutos sobre el conjunto de actividades económicas asciende, para el promedio de las 24 provincias, a un 1,68% sobre las ventas brutas, netas de IVA. De este modo, se observa cómo los años 2009 y 2010 fueron los de mayores aumentos experimentados en la carga legal promedio que ejerce este tributo, luego de haber permanecido relativamente estable a lo largo del período 2002-2008.
En rigor, la presión tributaria fue más significativa en industria y construcción e intermediación financiera, agregándose este año el sector primario —que contempla tanto la actividad agropecuaria como la minera y de hidrocarburos según la provincia— como el de mayor incremento y por eso Neuquén lidera las subas.
“Las necesidades fiscales de las provincias han terminado afectando al sector productivo y, en definitiva, a los consumidores. Hay que tener en cuenta que el incremento de alícuotas de ingresos brutos aplicado sobre sectores claves como la industria, el comercio, los servicios y la intermediación financiera terminó incidiendo no sólo sobre la actividad empresaria, sino también sobre los ciudadanos ya que gran parte de la carga se termina trasladando a lo largo del proceso productivo e impactando en los precios finales de los bienes y servicios”, dijo.
El Iaraf dijo que debido al importante crecimiento en la recaudación del ingresos brutos durante los últimos años, sustancialmente superior al de otros tributos como el inmobiliario o el automotor (cuyas bases imponibles permanecieron casi inmóviles, a diferencia de ingresos brutos), la estructura de financiamiento propio de las provincias cambió notoriamente en los últimos años.
“Hoy un 74% de la recaudación propia de las provincias está explicada por el impuesto a los ingresos brutos, frente a sólo un 9% que proviene del impuesto inmobiliario un 8% de sellos, y un 6% del automotor (el 6% corresponde a otros tributos menores). Por el contrario, en el año 1998, ingresos brutos representaba un 56% de los recursos tributarios propios de las provincias, es decir unos 18 puntos porcentuales menos, lo cual denota la mayor prociclidad de la estructura tributaria actual, en el sentido que se encuentra más estrechamente ligada a la trayectoria de la actividad económica”.
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