La Argentina sigue dando estas lecciones aunque muchos de sus dirigentes insistan en tropezar con la misma piedra. Ayer le sucedió a Hugo Moyano, el soberbio titular de la CGT, a quien sorprendió una protesta de camioneros en su contra que paralizó la Ciudad porque las fallas en la cobertura de la obra social del gremio habrían sido determinantes para que muriera un recolector de basura de 33 años.
La novedad fue ver a Moyano convocando a una conferencia de prensa para excusarse y dar la respuesta más previsible: que todo era una operación política en su contra, aunque no se sabe de quién ni con qué objetivo. Y también sorprendieron la esposa y la hermana de la víctima, criticándolo hasta el insulto y desafiándolo como nunca se había visto antes con sus numerosos adversarios.
La de Moyano a la defensiva es una imagen que tuvo su primer chispazo con la investigación de la Justicia suiza sobre su sospechoso patrimonio personal; que siguió la semana pasada con la derrota ante Armando Cavalieri en la elección del gremio de Comercio pero que ayer mostró la postal más dura para un líder sindical: la de trabajadores de su propio gremio marcándole el desgaste de tantos años con una sola frase. La plata te cambió Moyano, la plata te cambió...


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