La ilusión óptica de los Kirchner

Por Fernando Laborda

Los últimos días han sido gratos para el matrimonio presidencial.

Carlos Alberto Reutemann, uno de los pocos dirigentes que podrían unir al peronismo no kirchnerista detrás de una candidatura presidencial, ha dejado trascender que no le interesa postularse.

El riesgo país ha descendido a cerca de 600 puntos.

La discusión sobre la mayor coparticipación del impuesto al cheque se frenó en el Congreso, a partir de las promesas de la Presidenta de que se estudiaría eliminar el tributo.

Y por si fuera poco, ayer, Cristina Fernández de Kirchner anunció la entrega de tres millones de netbooks para estudiantes secundarios, al tiempo que dijo sentirse "la Sarmiento del Bicentenario".

El Gobierno tiene otra noticia para alegrarse: la recaudación fiscal aumentó en marzo pasado el 31 por ciento en forma interanual, fundamentalmente por el crecimiento de lo recaudado por el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Claro que ese incremento obedece en buena parte a la inflación. El impuesto inflacionario le está permitiendo al Gobierno licuar parte del gasto y de sus deudas en pesos. Es más, al minimizar el Indec los aumentos en el costo de vida, los títulos públicos ajustables por este parámetro no son ajustados de la manera en que debería hacerse.

La inflación, así, parece jugar a favor del Gobierno. Pero sólo es una ilusión óptica. Porque detrás de todo proceso inflacionario hay una rápida desvalorización de los ingresos de los asalariados y, especialmente, de aquellos sectores de la sociedad más empobrecidos que viven de subsidios o de la asignación universal por hijo, que está quedando rápidamente desactualizada.

En el cortísimo plazo, la inflación puede ser una aliada del gobierno kirchnerista. Pero en el mediano y largo plazos, no les dará tregua a los bolsillos. Las autoridades nacionales deberían saberlo.

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