En caso de que el ex jefe comunal no realice la presentación ante la Corte (por estas horas lo analiza con familiares y los pocos dirigentes cercanos que le quedan), el Poder Ejecutivo bonaerense convocará a elecciones sólo para intendente, de manera que éstas se realicen en un plazo no mayor de ciento cincuenta días de producida la destitución
El paso de Coronel por la administración municipal no daba para más. Tal es así que en la sesión que terminó de definir su salida no hubo un concejal que votara en contra de su destitución. El dictamen tuvo el aval de trece ediles; hubo una abstención y dos ausencias, una de ellas la de su padre, Jorge Coronel.
De esta manera, por el momento, la intendencia de la capital del Buen Aire seguirá en manos de Juan Pablo Anghileri (viene desempeñándose en el cargo desde marzo, a partir de la suspensión por 90 días de Coronel), quien fue como primer concejal en la lista del Frente para la Victoria, que encabezó el ahora ex mandatario en las elecciones de 2007.
Si bien la intención del ex esposo de Adelma Arguissain es recuperar lo perdido, a través de una presentación que en las próximas horas realizaría (el plazo máximo es hasta el lunes 31 de mayo) ante la Suprema Corte de Justicia, alegando un conflicto de poderes, lo cierto es que las posibilidades de Coronel de volver a la intendencia se ven un tanto acotadas. Sobre todo por la visible pérdida de poder y apoyo de parte del sector que alguna vez lo acompañó.
En caso de que el ex jefe comunal no realice la presentación ante la Corte (por estas horas lo analiza con familiares y los pocos dirigentes cercanos que le quedan), el Poder Ejecutivo bonaerense convocará a elecciones sólo para intendente, de manera que éstas se realicen en un plazo no mayor de ciento cincuenta días de producida la destitución, extendiéndose el mandato del ciudadano elegido hasta la fecha en que le hubiere correspondido cesar al reemplazado. El hecho de que se presente ante la Corte haría que la definición se estire y que el consecuente llamado a elecciones coincida prácticamente con los comicios generales de 2011.
La semana que viene, y dependiendo de la decisión de Coronel y su más cercano entorno, el panorama estará un poco más claro. Sin embargo, al parecer, las cartas ya están echadas. La mayoría opositora, la pérdida de poder, el consensuador desempeño del nuevo jefe comunal y, por supuesto, la casi unánime determinación del Con-cejo, hacen pensar que será la administración Scioli la que deba decidir sobre el fu-turo político e institucional de General Rodríguez.

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