La Iglesia reiteró críticas a las reformas del Código Civil y llamó a participar del debate

La Iglesia reiteró críticas a las reformas del Código Civil y llamó a participar del debate
Las máximas autoridades volvieron a expresar su preocupación por los cambios propuestos. Tildaron de “individualista” al modelo de familia, objetaron el alquiler de vientres y la congelación de embriones. Invitaron a toda la ciudadanía a realizar sus aportes a la discusión y solicitaron a los legisladores que se tomen el tiempo que sea necesario para reflexionar y para escuchar todas las voces.
Con la participación del arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, se desarrollaron dos días de trabajo en el ámbito de la 162ª Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, y de dicho plenario que reunió a las máximas autoridades de la Iglesia, surgió un mensaje crítico a algunas propuestas de reforma del Código Civil.

A través del documento llamaron a la comunidad a participar del debate que ya está en marcha en el Congreso de la Nación, advirtiendo que los cambios planteados afectarán nuestra cultura y nuestra vida cotidiana.

“Hoy los obispos deseamos hacer un llamado a renovar nuestro compromiso ciudadano colaborando en el debate por la reforma del Código Civil. Queremos contribuir a tener una mejor legislación para todos”, postularon.

Subrayaron que la sanción de un nuevo Código Civil y Comercial es seguramente la reforma legislativa más importante de las últimas décadas, por la variedad de cuestiones implicadas y por la entidad de algunos de los cambios propuestos.

Por ello se expresaron en sintonía con diferentes organizaciones al exhortar que “a la discusión en el Congreso se le otorgue todo el tiempo que sea necesario”. A la vez que señalaron que sería “conveniente” la realización de audiencias públicas en cada provincia.

Al momento de las objeciones, los obispos de la Comisión Permanente dejaron en claro su postura. Por un lado, señalaron que la reforma propuesta contiene aspectos positivos, sin embargo, mostraron su “preocupación” por ciertos puntos en discusión.

Por un lado, reflexionaron que “el modelo de familia proyectado por estas normas expresa una tendencia individualista”.

Aseguraron que “si se aprueba sin modificaciones”, algunos seres humanos en gestación no tendrán derecho a ser llamados “personas”. Consideraron además que la maternidad y la paternidad quedarán desfiguradas con la denominada “voluntad procreacional”.

Dijeron que se legitimará la promoción del “alquiler de vientres” e indicaron que de este modo se “cosifica a la mujer”. En tanto, reprobaron la posibilidad de que se congelen embriones humanos por tiempo indeterminado, pudiendo ser éstos descartados o utilizados con fines comerciales y de investigación.

“Se discriminará, en su derecho a la identidad, a quienes sean concebidos por fecundación artificial, porque no podrán conocer quién es su madre o su padre biológico”, advirtieron, además de señalar su total desacuerdo a que los cónyuges que se unan en matrimonio, no tengan obligación jurídica de fidelidad ni tampoco de convivir bajo un mismo techo; “los lazos afectivos matrimoniales quedarán debilitados y desvalorizados”.

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