El cónclave que elegirá al nuevo Papa comenzará a mediados de marzo; los cardenales podrían encontrar un favorito antes de Pascua
ROMA.- La inesperada decisión anunciada ayer por el papa Benedicto XVI de renunciar a la Silla de San Pedro dejó a la Iglesia ante la compleja tarea de proceder a la sucesión de un pontífice de marcado perfil doctrinal e intelectual.
El 28 del actual, cuando Joseph Ratzinger deje formalmente el cargo, la Santa Sede quedará vacante . Y a partir de entonces todas las miradas estarán puestas sobre el cónclave de cardenales, la herméticamente cerrada asamblea en la que se elegirá a su sucesor.
En ese lapso llamado "interregnum", el cardenal camarlengo, el salesiano Tarcisio Bertone, estará en forma interina al frente de la Santa Sede y convocará al cónclave entre 15 y 20 días después de la salida de Benedicto XVI .
"Su sucesor probablemente sea elegido para fines de marzo", antes de Pascua, aventuró ayer un vocero del Vaticano.
La elección del nuevo papa , de la que participarán 118 cardenales de todo el mundo, todos ellos menores de 80 años, es un ritual de larga tradición, que está regulado hasta en el más mínimo detalle.
En principio, cualquier sacerdote puede ser elegido papa, pero desde hace siglos los cardenales eligen siempre a uno de los suyos.
Los pactos electorales están prohibidos y los purpurados, que se alojan en la Casa Santa Martha, una nueva mansión de huéspedes modernamente acondicionada en el interior del Vaticano, tienen que jurar secreto absoluto sobre las deliberaciones.
En el primer día del cónclave puede realizarse la primera votación. Si no se elige papa, en los siguientes días se procede a dos votaciones por la mañana y otras dos por la tarde.
La normativa establece que después de tres días de escrutinios sin resultados positivos, las votaciones se suspendan durante un día para hacer una pausa de oración y coloquio entre los votantes. Luego, se retoma la misma metodología de cuatro votaciones diarias.
Video: El momento de la renuncia del Papa (C5N)
Se requiere una mayoría de dos tercios para proclamar al nuevo pontífice. Esta regla fue repuesta en 2007 por Benedicto XVI, que revirtió así una decisión de 1996 de su antecesor Juan Pablo II, que dispuso que se podía invocar mayoría simple después de 12 días de cónclave sin decisión.
Como no hay candidatos, aunque sí favoritos, cada cardenal vota por quien prefiera en una papeleta con la letra lo más ilegible posible, para evitar revelar su identidad.
Cuando finalmente se obtiene la mayoría de los dos tercios, el decano de los cardenales le pregunta al electo si acepta y, en caso afirmativo, éste queda automáticamente nombrado papa y su jurisdicción se extiende de inmediato a todos los católicos del mundo entero. El nuevo Papa debe entonces anunciar el nombre que escoge como pontífice.
Para las masas de católicos que esperan en la plaza de San Pedro, el resultado de las votaciones es comunicado a través de la famosa "fumata": si de la chimenea de la Capilla Sixtina sale humo negro significa que no hubo decisión. En cambio, el humo blanco quiere decir que se ha elegido papa y éste ha aceptado. Las campanas también anuncian la elección de un pontífice para evitar posible confusión sobre el color del humo.
A continuación, el nuevo papa es presentado a la población desde el balcón del Vaticano con la consagrada fórmula latina "habemus papam" ("tenemos papa").
La elección del nuevo papa se celebra en la Capilla Sixtina del Vaticano, que, para preservar al máximo el sigilo de las deliberaciones, es previamente rastreada centímetro por centímetro por los especialistas para detectar posibles micrófonos o "espías electrónicos" ocultos.
Mientras dura la reunión, los cardenales asistentes tienen prohibido leer periódicos y ver la televisión. Tampoco pueden escribir ni recibir cartas ni hablar por teléfono.
Ello se debe a que la elección de un papa debe desarrollarse al margen de toda presión en un cónclave (cum clave: con llave), que les garantiza estar aislados del mundo externo.
Ese aislamiento existe desde 1271, cuando en Viterbo (Italia) los cardenales no lograban ponerse de acuerdo para nombrar a un papa y los católicos los encerraron con llave manteniéndolos a pan y agua para incitarlos a decidir más rápidamente. El elegido, Gregorio X, convirtió esa práctica en regla... con excepción, claro está, del pan y el agua.
El "ejército" del Pontífice
La Iglesia cuenta hoy con miles y miles de religiosos
183
Cardenales
La gran mayoría de los cardenales del Papa pertenecen a Europa (95) y a América (49). Tres de los prelados son argentinos
4695
Obispos
El continente americano, con el 42% del total de fieles, es el que más obispos tiene (1762) por delante de Europa (1511)
405.058
Sacerdotes
La mitad de los sacerdotes son europeos. De los 121.394 americanos, 5648 son argentinos
2.939.962
Misioneros
Del total, cerca de la mitad está en América
Las religiones por continente
Catolicismo
La mayoría de los fieles católicos se encuentran en América (534 millones), mientras que en Europa rondan los 280 millones. En África hay unos 137 millones de católicos
Otras religiones
El islam cuenta con su principal semillero en Asia, con 835 millones de fieles. En ese continente también están muy presentes el hinduismo (745 millones de seguidores) y el budismo (497 millones)
El mensaje más inesperado
El Papa sorprendió ayer al mundo desde el consistorio
En una sala del Vaticano, Benedicto XVI leyó su discurso en latín ante los cardenales reunidos para una serie de canonizaciones; lo que era un encuentro de rutina sorprendió después al mundo


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