La Iglesia pidió diálogo y un "nuevo liderazgo"

En un documento también exigen "abandonar los enfrentamientos"
MAR DEL PLATA.- Mantener viva la búsqueda de consensos; generar espacios de diálogo; abandonar los enfrentamientos en pos del tránsito hacia la reconciliación y avanzar hacia un nuevo estilo de liderazgo entre la clase dirigente. Estos fueron los principales ejes del documento que ayer firmaron aquí los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, reunidos en una nueva edición de la Semana Social.

"Estamos convencidos de que los líderes del Bicentenario serán aquellos que asuman prioritariamente una intensa mística del servicio, una creativa pasión por el bien común y un profundo compromiso por el diálogo", coincidieron los prelados en el documento final que sintetiza el fruto de las propuestas acercadas por los disertantes y el rico debate que se dio en las comisiones de trabajo en el hotel 13 de Julio, entre religiosos y laicos que respondieron al tradicional encuentro organizado por la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (Cepas).

Monseñor Jorge Casaretto, titular de la Cepas, a cargo del cierre del encuentro, pidió desde aquí acabar con los enfrentamientos. "Hay que terminar con lo que nos pueda llevar a tratarnos como amigos y enemigos", dijo, y pidió a los argentinos un trato de hermanos.

Este llamado al diálogo y a la reconciliación parece contrastar con la falta de participación en este encuentro de figuras del gobierno nacional.

Lo más cercano al oficialismo que se vio por aquí fue el paso del gobernador, Daniel Scioli, cuya participación fue muy reconocida por los obispos, que desde este ámbito volvieron a reclamar la imperiosa necesidad de aunar esfuerzos y encontrar consensos que permitan generar políticas públicas que garanticen una vida digna a todos los argentinos.

Esta vez no hubo críticas directas contra el Gobierno. Tampoco elogios, aunque sí algunos reconocimientos a medidas consideradas un avance. Por ejemplo, la asignación universal por hijo que impuso la Casa Rosada el año pasado.

Este escenario favorable fue admitido en el documento final aunque acompañado con una advertencia: "El mero crecimiento económico no basta para asegurar la equidad, el progreso y la movilidad social ascendente", señalan los obispos reunidos en esta ciudad.

Otro dato de optimismo fue resaltado por Casaretto, cuando se refirió al desafío de buscar cambios y renovación en la dirigencia. Destacó, por ejemplo, el programa Nuevos Dirigentes de la Cepas, que se desarrolla a nivel nacional y que en la Semana Social tuvo presencia de representantes de todo el país.

"Hay militantes, concejales y funcionarios de distintas ideas políticas y jóvenes con muchas ganas de trabajar en un marco de consensos", dijo a LA NACION el responsable del programa, Hernán Escudero. "Hoy tenemos cientos de jóvenes trabajando con una vocación y voluntad que no era fácil encontrar hace cinco o seis años", insistió Casaretto.

Voces políticas

Es que, como se escuchó en los distintos paneles, los actuales protagonistas de la política nacional reconocen culpas y admiten la urgencia de cambios en el modo de hacer política y gobernar.

"Falta ética y moral", había reconocido la diputada nacional Gabriela Michetti.

En tanto, el secretario general del gremio de los trabajadores rurales, Gerónimo Venegas, dijo ante su panel: "No nos tenemos que avergonzar cuando la Iglesia dice que hay tanta pobreza en el país. Todos somos responsables".

"Siempre tratamos de echarles la culpa a los otros, pero la culpa es de todos", aseguró su par metalúrgico, Antonio Caló.

Con un diagnóstico claro del desencanto que existe entre la sociedad con su clase política, los participantes de la Semana Social aportaron un voto de confianza a una nueva generación de dirigentes que atienda y dé respuestas a los pobres.

"Deseamos contribuir a discernir y abordar las causas estructurales de la exclusión y de la injusticia social", dijeron en su documento final, y para ello destacaron que seguirán promoviendo un "nuevo estilo de liderazgo para erradicar la pobreza y generar el desarrollo integral".

TEXTUALES

* Consensos . La búsqueda de consensos para el desarrollo integral es la clave para erradicar la pobreza.

* Diálogo y encuentro. Generar espacios de diálogo y promover una cultura del encuentro es también profundizar la opción por los pobres y por el desarrollo federal de la argentina.

* Políticas públicas. Se requieren nuevas estructuras que faciliten el diálogo constructivo para los necesarios consensos sociales. Para erradicar la pobreza y la exclusión hay que promover entre todos un auténtico acuerdo sobre políticas públicas de desarrollo integral.

* Nuevo liderazgo . La Iglesia desea contribuir a abordar las causas estructurales de la exclusión y de la injusticia social, promoviendo un nuevo estilo de liderazgo para erradicar la pobreza y generar el desarrollo integral.

* Condiciones. Esos líderes deberán asumir una intensa mística del servicio, una creativa pasión por el bien común y un profundo compromiso por el diálogo.

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