El responsable de la Diócesis de Corrientes reclamó honrar los orígenes para valorar el presente y construir el futuro. Hizo un llamado a trabajar por el bien común.
“Es necesario respetar y honrar los orígenes, no para quedarnos anclados en el pasado, sino para valorar el presente y construir el futuro”, agregó el Arzobispo.
Su mensaje fue seguido por el gobernador Ricardo Colombi y el intendente de Capital “Camau” Espínola, entre otras autoridades.
Recordó que el documento eclesiástico “Hacia el Bicentenario” resalta valores que prevalecen, “como la fe, la amistad, el amor por la vida, la búsqueda del respeto a la dignidad del varón y la mujer, el espíritu de libertad, la solidaridad, el interés por los pertinentes reclamos ante la justicia, la educación de los hijos, el aprecio por la familia, el amor a la tierra, la sensibilidad hacia el medio ambiente, y ese ingenio popular que no baja los brazos para resolver solidariamente las situaciones duras de la vida cotidiana. Tienen su origen en Dios y son fundamentos sólidos y verdaderos sobre los cuales podemos avanzar hacia un nuevo proyecto de Nación, que haga posible un justo y solidario desarrollo de Argentina”.
Stanovnik citó a San Pablo cuando dice: “Si ustedes se están mordiendo y devorando mutuamente, tengan cuidado porque terminarán destruyéndose los unos a los otros” ¿No es acaso ése el mal que padecemos los argentinos y al que volvemos compulsivamente? Seguimos contando nuestra historia a partir de amigos y enemigos, para reducirla a un relato de buenos y malos, que no conduce a ninguna parte.
“No hay democracia posible sin una leal convergencia de aspiraciones e intereses entre todos los sectores de la vida política con miras a armonizar el bien común, el bien sectorial y el bien personal”. Instalar esas políticas requiere la participación y el compromiso de los ciudadanos mediante el diálogo sincero, respetuoso y abierto, condición esencial en la vida de toda familia y de cualquier construcción comunitaria”, añadió.
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