La Iglesia se mostró muy preocupada por las disputas políticas

La Iglesia se mostró muy preocupada por las disputas políticas
“Hoy vemos cómo nos ponemos uno frente al otro y nos insultamos y escrachamos, y eso no es evangélico”, sostuvo el obispo Roberto Rodríguez, en obvia alusión a la disputa que mantienen el bederismo y el quintelismo. Por ello, les suplicó a estos dos sectores políticos “reencontrarse, porque sino no podremos lograr una sociedad más justa, verdadera y solidaria como necesita La Rioja”.
Los riojanos se caracterizan por su religiosidad, y por agradecer a sus santos, es por ello que este domingo una importante cantidad de niños, jóvenes y adultos homenajearon a San Francisco Solano, participando de su “93º Peregrinación a Las Padercitas”.

Los fieles comenzaron la peregrinación hacia la zona oeste de la ciudad aproximadamente a las 8 de la mañana. Junto a la imagen de “San Pancho” partiendo desde la iglesia San Francisco de Asís, entre cantos y alabanzas, los riojanos que se disponían a celebrar un nuevo encuentro con el Niño Jesús Alcalde.

La alegría se podía observar en la cara de los devotos que acompañaban a su santo con el fin de agradecerle por la protección que les brinda día a día. Además las calles se vistieron de fiesta, las casas adornadas con gallardetes y globos, fueron reflejo de la importancia de la celebración para los riojanos.

Cerca de las 11 arribó la imagen de San Francisco, al lugar donde hace más de 400 años el santo apaciguó con su Evangelio a miles de indios, allí esperó en compañía de los fieles por la llegada de la imagen del Niño Jesús Alcalde, que peregrinaba desde la iglesia de “Las Padercitas” escoltado por los allis.

Entre los aplausos de los feligreses, y bajo un sol prácticamente primaveral que apenas calentaba con sus rayos, se produjo una vez más el Tinkunaco entre las imágenes religiosas, en ese momento el pueblo riojano a viva voz exclamó “viva el Niño Alcalde, viva San Francisco Solano”.

Es importante resaltar que el encuentro religioso tiene una fuerte raíz histórica, ya que el gesto del Tinkunaco recuerda lo sucedido en la Semana Santa de 1593, al poco tiempo de la llegada de los españoles al suelo aborigen, donde impusieron por la fuerza sus leyes y costumbres, apropiándose de las tierras de los nativos y de sus vidas; esto ocasionó que miles de lanzas furiosas, 45 caciques y un jefe, se alzaran contra los españoles.

Pero antes que “la sangre llegue al río”, el ravel (violín antiguo) de San Francisco Solano le puso música a la buena noticia del Evangelio, logrando con su infinito amor y paz frenar la rebelión.

Luego del encuentro, la comunidad religiosa de rodillas expresó su respeto al Niño Jesús Alcalde y demostró su fe cristiana. En la primera genuflexión los fieles reconocieron en Cristo, Niño Jesús Alcalde, al que dio su vida para salvar al pueblo, vida que significa pan, techo, salud, educación, trabajo, relación filial con el padre Dios y relación fraternal con sus hijos los hombres; en la segunda como al autor de la paz por el camino de la justicia:

El engendra la paz, destruyendo las armas que causan la muerte del cuerpo, desterrando del corazón el odio y la mentira, el egoísmo y la mezquindad, anulando de las estructuras sociales el menosprecio y la avaricia, el atropello y la prepotencia; y en la tercera genuflexión reconocieron en Cristo, Niño Jesús Alcalde, al gestor de la fraternidad: Dios se hizo hermano del hombre.

Para finalizar el Tinkunaco los fieles recordaron con un abrazo aquel momento de encuentro entre San Francisco y los diaguitas. En ese abrazo, los riojanos se comprometieron a continuar construyendo la paz por el camino de la justicia y de la fraterna solidaridad.

Posteriormente las dos imágenes emprendieron su caminar, acompañadas por los fieles que las seguían de cerca, hacia la iglesia de Las Padercitas, donde se celebró la eucaristía. En medio de una gran alegría el Niño Alcalde y San Francisco Solano, fueron ubicados a ambos lados del altar, dispuesto en las puertas de la iglesia.

REPETIR EL ENCUENTRO

Bajo la atenta mirada del Niño Jesús Alcalde y de San Francisco Solano, los fieles participaron de la misa que fue presidida por el obispo diocesano monseñor Roberto Rodríguez.

En su homilía el obispo, por un lado llamó a los riojanos a “alimentar” su fe; y por otro a volver a “encontrarse”, en un claro mensaje de unidad por la situación de conflicto político que vive actualmente la ciudad Capital.

Sobre el primer punto monseñor Rodríguez manifestó que “en el Evangelio el Señor está planteando el problema de la fe”. A lo que agregó “tienen que tomar posición frente a él, no sólo la palabra es lo que nos hace hijos de Dios, sino también hay toda una herencia que nos dejó, el pan de vida”.

Asimismo expresó que “como pueblo de Dios nos dirigimos hacia los nuevos cielos y nuevas tierras alimentados por el pan eucarístico, no puede existir iglesia sino existe el pan. Pan que nos alimenta en nuestro caminar”.

Además explicó que desde el bautismo “ustedes están marcados, y la marca es signo de pertenencia, y si están marcados por el sello del espíritu eviten la amargura, los arrebatos, la ira, los gritos, insultos y toda clases de maldad. Traten de imitar a Dios como hijos, siéntanse hijos de Dios”.

Por otra parte, el Obispo comentó que “nosotros celebramos y recordábamos en la peregrinación aquel 15 de abril de 1593, dos pueblos en conflicto, dos pueblos que se iban a encontrar y hacer una batalla cruel”, pero sostuvo que “es el Evangelio de San Francisco Solano, y la virtud del Niño Jesús, a quien confesaron y eligieron como alcalde, lo que evitó el desencuentro”.

También reflexionó que “esa historia no puede quedar solo en la memoria histórica, sino que tiene que quedar en la memoria viviente, esa que se transmite de generación en generación”.

Haciendo un observación de la situación social que vive en la actualidad la ciudad, dijo que “hoy estamos desencontrándonos otra vez, hoy nos ponemos uno frente al otro, hoy nos escrachamos, insultamos, eso no es evangélico”, es por ello que agregó “es necesario que nos convirtamos, y convertirse es cambiar de mentalidad, y enraizarse en el Evangelio”.

Recordando las palabras de San Pablo, sostuvo que “sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo”. Por eso “esta fiesta, que estamos celebrando con tanta alegría como todos los años, tiene que comprometernos a iniciar o a repetir el hecho histórico, hace falta acá el Evangelio para que renueve nuestro espíritu y para que dejemos de enfrentarnos los unos a los otros”.

“Cuando hay diversidad si hay amor se transforma en unidad, cuando hay diversidad si hay odio se transforma lamentablemente en conflicto”, comentó el Obispo.

Asimismo manifestó que “el pueblo riojano debe constituirse como pueblo cristiano, como pueblo fiel, religioso, debe cumplir en su corazón lo que el Señor dice en el Evangelio”. A lo que agregó “este es el momento del cumplirlo, el Señor nos llama a escuchar su palabra, pero al mismo tiempo nos llama a cumplirla”.

Por último, expresó que “hoy pidamos como deseo que nos encontremos, porque encontrándonos podemos lograr una sociedad más justa, verdadera y solidaria”.

Luego de la celebración de la Eucaristía los fieles se acercaron a cada una de las imágenes para agradecerles, pero también para solicitarles que sigan acompañándolos y protegiéndolos. De esa forma culminó un nuevo encuentro y conmemoración en honor a “San Pancho”.

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