Se trata de otro paso del diálogo iniciado entre el gobierno comunista y la Iglesia Católica. Transferirán a otros seis presos a cárceles más cercanas a sus familiares
Un comunicado emitido por el Arzobispado de La Habana el viernes por la noche informó de los traslados y de la liberación condicional del reo político Ariel Sigler Amaya, que había permanecido internado en una clínica en la capital cubana.
"Siento una combinación de alegría y tristeza", dijo Sigler Amaya a periodistas poco después de ser trasladado en una ambulancia hasta su casa en un pueblo de la provincia de Matanzas, a unos 151 kilómetros de La Habana.
El disidente, que depende de una silla de ruedas para movilizarse y tiene evidentes signos de desnutrición, dijo que lamentaba la muerte de su madre unos cinco meses antes de su liberación.
También condenó que aún permanezcan tras las rejas muchos de sus compañeros. "Esperamos que no sólo yo tenga la posibilidad de salir,
(sino) que tengamos la posibilidad de salir todos en un momento
determinado porque nos consideramos todos inocentes", agregó, aludiendo al grupo de 75 disidentes presos en el 2003 tras un proceso que los condenó a penas de entre 6 y 28 años.
Del grupo de los 75, unos veinte han sido liberados como Sigler Amaya, debido a problemas de salud. La excarcelación de Amaya y el traslado de disidentes presos se produce de cara a una visita a Cuba la semana próxima del
canciller del Vaticano, Dominique Mamberti.
Con el traslado el sábado de seis prisioneros, se eleva a 12 el número de presos políticos transferidos por el Gobierno a cárceles cercanas a sus lugares de residencia, una vieja demanda de los familiares, que se quejaban de tener que trasladarse a regiones remotas para visitarlos.
"La noticia me sorprendió (...) Yo siempre decía que mi esposo sería unos de los últimos en ser trasladados", dijo por teléfono a Reuters Laura Pollán, del grupo Damas de Blanco y esposa del disidente Héctor Maceda. Maceda, de 67 años y condenado a una pena de 20 en el 2003, sería trasladado hacia La Habana desde la provincia de Matanzas.
Pollán, que lidera desde hace siete años las marchas del grupo de madres y esposas que caminan con gladiolos en las manos para pedir la liberación de sus parientes, aplaudió la mediación de las autoridades católicas. "La Iglesia está jugando un buen papel como mediadora, tenemos mucho que agradecerle", dijo.
En abril, las autoridades católicas intervinieron ante el Gobierno para que frenara el acoso por parte de sus partidarios contra las mujeres, que en marzo fueron ofendidas en plena calle e impedidas de marchar. Pollán dijo que percibe la medida como pequeños pasos de "buena voluntad" por parte de las autoridades de la isla, aunque esperan otras excarcelaciones.
"Son pequeños pasos (del Gobierno). Los familiares nos alegramos de los traslados pero en definitiva siguen presos", dijo Pollán. La Iglesia sostiene que el diálogo con el Gobierno es "un proceso abierto, de perspectivas amplias", pero sin que se hayan fijado plazos para más acciones.

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