Reclamó construir poder desde la fraternidad y no desde la fragmentación, y una mirada de largo plazo sustentada en políticas de Estado. En el cierre estuvieron Urtubey, Mestre y un funcionario de Macri
Con dirigentes políticos enrolados en partidos de la oposición al Gobierno nacional y ex aliados, como el intendente de Tigre, Sergio Massa, y el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, el encuentro se desarrolló entre el viernes y ayer, presidido por el titular de la Pastoral Social, Jorge Casaretto, y el obispo Eduardo Martín.
En la jornada de cierre participaron Urtubey, el senador Ramón Mestre y el secretario general del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Marcos Peña. El joven panel mereció un señalamiento especial de Casaretto, quien destacó que “es toda gente joven con cargos importantísimos, que son presente y no promesas”, dijo.
El panel abordó la temática “Propuestas desde lo local para recuperar la política como servicio al prójimo y al bien común”.
Al finalizar, el obispo de Río Cuarto fue el encargado del cierre de las jornadas con la lectura de las conclusiones desarrolladas en un documento titulado “Recuperar la política para erradicar la pobreza”.
“Recuperar una concepción del poder, del liderazgo y de la política como servicio es la clave central para erradicar la pobreza y promover el desarrollo integral como prioridad nacional del Bicentenario 2010-2016”, remarcó el documento.
“En estos días, hemos revalorizado la necesidad de reafirmar la vocación política, recuperar el valor de la sana militancia, formar nuevos dirigentes y despertar nuevos liderazgos para construir una Argentina con equidad y justicia social. En una plena democracia, la calidad de la política está directamente asociada a la calidad de vida de las personas, las familias y las comunidades”, explicaron los referentes eclesiásticos.
Con un salón prácticamente colmado, la jornada de cierre comenzó pasadas las 9.30 y finalizó con una misa al mediodía.
“Cuando priman intereses particulares sobre el bien común, o cuando el afán de dominio se impone por encima del diálogo y la justicia, se menoscaba la dignidad de las personas, e indefectiblemente crece la pobreza en sus diversas manifestaciones”, señalaron entre las conclusiones.
En alusión al espíritu crispado que suele dominar el terreno político, los sacerdotes indicaron que “los dirigentes de la Argentina del Bicentenario deben buscar sanamente construir poder desde la fraternidad y no desde la fragmentación. Deberían forjar el bien común desde el diálogo, los consensos y la mirada estratégica a mediano y largo plazo, sustentada en políticas de Estado que puedan subsistir más allá de los cambios de gobierno, especialmente legislando sobre las necesidades reales y concretas de toda la ciudadanía”.
“Repensar la política es contribuir a sanar los vínculos en toda la comunidad. También hemos sido testigos de la necesidad de nuevos liderazgos basados en la amistad política y en la confianza de ser parte de una misión común y trascendente. Junto al anhelo de recuperar los vínculos entre la ciudadanía y sus representantes, también hemos escuchado la aspiración de revalorizar la relación fraterna entre los miembros de un mismo espacio político y entre los distintos partidos entre sí, para construir un proyecto de país con justicia y solidaridad”, expresó el documento final del encuentro.
Por último, se destacó que “la inclusión social debe ser también inclusión política. Repensar la política es también repensar y ampliar la representación y la participación del pueblo en las decisiones del Estado, ya que se hace imprescindible la exigencia de favorecer la participación, sobre todo de los más débiles. Asimismo, promover liderazgos transformadores es una nueva forma de opción por los pobres”.





Comentá la nota