"La Iglesia debe pedir perdón por aquello contrario a los principios"

Lo afirmó el cura párroco de Centenario, Rubén Capitanio, en relación a las denuncias sobre los curas abusadores de menores. También habló del Estado ausente y los reclamos docentes.

Neuquén > A poco más de un mes de conmemorarse el Bicentenario de la Patria, Rubén Capitanio, cura párroco de Centenario, sostuvo en una extensa entrevista con La Mañana de Neuquén que la Iglesia, entre otras cosas, debe perdirle perdón a los argentinos "por las veces que no cuidó al pueblo" y hacer un acto de humildad "bajarse del palco y ubicarse detrás de los últimos que observen la fiesta".

¿Somos una sociedad que no valora la vida?

Sí, y lo digo con dolor pero con firmeza. Lo peor es que no sólo no valoramos la vida sino que tampoco nos damos lugar para valorarla. Hay una adicción a todo lo rápido, desde lo que comemos hasta el ritmo de vida que llevamos. No tenemos tiempo para aquello que nos hace bien ni tampoco para encontrarnos y por eso no nos damos los espacios para encontrarnos. Ya no tenemos tiempo de ir a visitar a nuestros amigos, ahora le mandamos un mensaje. Construimos casas sin patio, y a una casa sin patio le falta un espacio de recreación. Todo esto demuestra que se va creando una cultura que no cuida la vida. Por otra parte, el riesgo permanente, por ejemplo los jóvenes que van en moto se ponen el casco porque si no les hacen una multa y no como forma de prevención. Los jóvenes parecen necesitar vivir en el límite del riesgo. La inseguridad es la falta de conciencia de cuidar la vida de uno pero también la de los demás.

El Estado parece haber perdido el objetivo para el que existe.

El Estado está ausente y cuando digo el Estado me refiero también a los hombres que lo manejan. El Estado no está para lo inmediato sino para lo importante donde lo inmediato está incluido. De esa manera es infiel a su misión porque el Estado tiene que tener políticas, no puede vivir preocupándose para que no falten mañana las vacunas o remedios en el sistema de salud, tiene que ocuparse de que no falten las vacunas y los remedios mañana porque tiene la obligación de llevar adelante un plan de salud. Hace veinte años que llevamos a cuestas esa maldita Ley 2128 del gobierno de Sobisch que fue la semilla del clientelismo político. Un Estado que vive dando subsidios durante veinte años es un Estado ineficaz y delictivo. Mantener esa ley también es corrupción. Si en veinte años la provincia no fue capaz de asegurar fuentes de trabajo para todos esos subsidiados entonces el Estado estuvo y está ausente en el proyecto provincial de fuentes de trabajo. Esto debe modificarse y esto también es no cuidar la vida.

Se cumplieron tres años de la muerte de Carlos Fuentealba en medio de un reclamo salarial y, en estos días, los reclamos del gremio docente siguen en pie. ¿Cuál es su reflexión?

El Estado está ausente en la responsabilidad de la educación. Pero también me gustaría que alguna vez los docentes hicieran paro para que no haya deserción escolar. Ahí los docentes estarían educando con su reclamo. Los reclamos de los gremios son legítimos, no los niego, pero me parece que lo inmediato nos comió lo importante.

¿Cuál es la posición de la Iglesia de cara al Bicentenario?

Considero que la Iglesia tendría que hacer tres cosas. Primero, pedirles perdón a los argentinos por las veces que la Iglesia no fue patriota, es decir que no cuidó la Patria, cuando no cuidó al pueblo. Y eso no ocurrió sólo en la última dictadura militar. En la dictadura se mostraron las peores lacras, también la Iglesia mostró las peores lacras. Segundo, la Iglesia debe hacer un acto de humildad y bajarse del palco y ponerse atrás de los últimos que están mirando el desfile. La Iglesia tiene que ser servidora no tiene que ubicarse en el palco. Estando atrás va a garantizar que nadie quede afuera. Durante muchos años, diría décadas, se consideró a la Iglesia junto con las Fuerzas Armadas los garantes de la Patria. Entonces cuando no les gustaba algún político se juntaban el obispo y el general y decían saquémoslo porque nosotros somos la Patria. La patria es la gente, no es ni la Iglesia ni las Fuerzas Armadas. Tercero, proponer valores no imponerlos. Mostremos que tenemos una propuesta.

En este contexto de perdón está el tema de las acusaciones hacia los curas pedófilos que circularon en los últimos días.

También la Iglesia tiene que pedir perdón por todo aquello que no sea sólo delito sino también contrario a los principios. Yo no puedo ofrecer valores o anunciar principios y negarlos con mi manera de vivir y encima imponérselos a otros, es una contradicción. Me parece que la Iglesia tiene que reconocer las limitaciones. Cuando se trata de delitos no alcanza con pedir perdón. Hay que someterse a la justicia y eso no es estar buscando revancha o venganza, es la manera de volver al orden social que es lo que debe hacer la Justicia. No cometieron un error espiritual o religioso, cometieron un delito y demostraron tener una actitud que puede responder a un daño en su personalidad.

Por último, ¿qué es Dios?

Dios es infinito, nos ama tanto que está pendiente de todos. Dios no tiene ninguna religión, los creyentes no tenemos a Dios, él nos tiene a los creyentes. Dios es ese compañero que no le es indiferente a nada de lo que le pasa al ser humano.

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