En un duro documento, la Conferencia Episcopal Argentina considera que en el país se está gestando el retorno de "bandos irreconciliables" que, a casi 30 años de la recuperación de la democracia, agitan "el peligro de dividirnos nuevamente". Denuncia "el excesivo caudillismo", las "presiones" a la "libre expresión" y el "menoscabo de la autonomía" y la independencia del Poder Judicial. También exige que se "debe excluir la politización prematura y partidista de los alumnos" en los colegios y considera que hay un "crecimiento del crimen del narcotráfico y una red de complicidades que lo sustentan". Por último, llamó a "la reconciliación" nacional.
El documento "Creemos en Jesucristo, señor de la historia" es la primera declaración firmada por el arzobispo de Santa Fe desde que preside el máximo órgano religioso del país, y que están en clara en sintonía con los lineamientos del conservador papado de Benedicto XVI.
En el texto se demanda a la Justicia que "respete el derecho a la vida" y exige que no avance hacia la legalización del aborto en ninguna instancia del embarazo ya que, según el criterio católico, "la dignidad de la vida desde la concepción hasta su término natural es la base de todos los derechos humanos".
Además, sin mencionarlo rechaza la inclusión de contenidos sobre educación sexual en los colegios, y exhorta al sistema educativo que "no les imponga (a los alumnos) contenidos contrarios a sus convicciones morales y religiosas". En este mismo párrafo es donde subraya que "la necesaria preparación para la vida cívica de niños y jóvenes debe excluir la politización prematura y partidista de los alumnos".
La cúpula eclesiástica también se lamenta por la "enorme cantidad" de jóvenes "que no estudian ni trabajan" y considera que esto "es una de las hipotecas sociales más desafiantes para los argentinos". Y vincula este estado de situación a "la droga, que se extiende por el crecimiento del crimen del narcotráfico y la red de complicidades que lo sustentan".
Rechaza, además, el casamiento entre personas del mismo sexo al sostener que la familia está "fundada sobre el matrimonio entre varón y mujer", y manifiesta su "preocupación" por "una corriente cultural y un conjunto de iniciativas legislativas" que admiten la diversidad.
"Todos los habitantes de nuestra patria necesitan sentirse respaldados por una dirigencia que no piense solo en sus propios intereses, sino que se preocupe prioritariamente por el bien común", sostiene el escrito que concluye con que es necesario saldar "la deuda pendiente de nuestra reconociliación", porque es necesario "reconocernos como hermanos, aborreciendo el odio y construyendo la paz".


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