"Si públicamente se dijo que no, públicamente decimos que sí", precisó el vicario general. En la Arquidiócesis suponen que, en el mejor de los casos, la misiva remitida a Alperovich se extravió "dentro de su despacho"
- ¿Qué motivó a la Iglesia a publicar el documento?
- Simplemente, el hecho de conocer las declaraciones públicas del gobernador diciendo que no había recibido la invitación. Suponemos -porque siempre hay que suponer lo mejor- que se ha extraviado dentro de su despacho. De todas maneras, antes de enviarla por escrito, monseñor Villalba, a través del ministro de salud, Pablo Yedlin, ya había invitado a la gente del Gobierno. Fue personal y luego, por teléfono.
- Institucionalmente, ¿qué habría sido lo correcto?
- Que se responda. Quiera Dios que al publicarla, el Gobierno la vea y nos pida la nota. Y de allí, accedan. A eso apuntamos. La relación con el Estado siempre fue muy cordial, fluida. De hecho, todos los encuentros del año pasado se pautaron por teléfono o en persona.
- ¿Qué lectura hace la sociedad cuando ve que se hace un llamando al diálogo y una de las partes, que en este caso es el Estado, se niega?
- De manera general, el diálogo es siempre importante. Monseñor remarcó el 9 de Julio la necesidad de que la dirigencia de todos los sectores sea ejemplar. Cuando quien está ejerciendo la autoridad, o los que tienen que resolver problemas públicamente, dan pasos de diálogo y de grandeza, se genera esperanza y paz en la comunidad. Contrariamente, cuando la población no ve eso, hay desasosiego y preocupación.
- ¿La Iglesia insistirá en mediar?
- En primer lugar, aún esperamos una respuesta.
- ¿Cómo ve el conflicto de la salud en la actualidad?
- Con preocupación, porque no hay respuestas. Se va prolongando y los mismos trabajadores del Siprosa están preocupados, por la gente, porque poco a poco se va afectando a la salud de la población. Esto amerita un tratamiento del problema, no sólo dejarlo ahí. Hubo un paso importante el año pasado, con todo lo que costó la reunión. Por supuesto que no fue perfecto, porque no se puede lograr todo lo que las partes quieren. En orden a eso se iba a hacer una reunión para evaluar el cumplimiento del acuerdo y continuar. Es doloroso que la gente no pueda tener la atención que necesita. A pesar de que uno sabe que los atienden pero no queda registrado. No es cuestión de decir quién tiene la culpa. Todos deben asumir las responsabilidades que les correspondan: el Estado tiene una responsabilidad distinta a la de los médicos.
- ¿Qué opina del incumplimiento del acta acuerdo que denuncian los autoconvocados?
- La Iglesia no puede tomar partido porque hay un oficio de mediación que nos tiene que mantener neutrales. Los autoconvocados dicen que no se cumplió. Pero Yedlin, cuando vino, trajo un memorándum que dice que hay cumplimiento de los puntos. La reunión era para poner en común eso.
- ¿Nota un clima de crispación social?
- Sí. Hay tantas polémicas y confrontaciones... Enfrentamientos de los que el Estado, tanto nacional como provincial, forman parte. Los problemas deben resolverse con debates de ideas y sin agresiones. Hace falta crear una cultura de la paz, del encuentro y del diálogo.



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