El presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, Jorge Lozano, advirtió ayer que el "flagelo" de la trata de personas creció "de manera dramática" y criticó tanto a los "consumidores" de prostitución como a las redes que fomentan esta "actividad mafiosa".
Por otra parte, Lozano dijo que el juicio que se lleva a cabo en Tucumán por el secuestro de María de los Angeles Verón puso en evidencia que “las chicas eran trasladadas en los vehículos de fuerzas de seguridad de un prostíbulo a otro, a funcionarios judiciales como clientes, a intendentes y
legisladores haciéndose los distraídos”.
“Todos cómplices de aberrantes delitos. Muchos de ellos consumidores de prostitución”, aseguró.
“Tal vez algunos de ellos no tengan condena de cárcel. Pero sí merecen el repudio de la sociedad y ojalá también de sus compañeros”, expresó.
El prelado sostuvo que la trata de personas para explotación sexual es “una actividad mafiosa tan creciente en el mundo que logró desplazar del segundo lugar en volumen económico al tráfico de armas”.
Tras describir los modos de captación y las humillaciones que padecen las víctimas de trata hasta convertirse en “esclavas sin quejarse”, lamentó que para muchas de las víctimas “la muerte sea deseada como una bendición y liberación”.
“Quienes pagan por sexo en esos antros de opresión -llamados con eufemismos tales como whiskerías, bares nocturnos, cabarets, dancings- son cómplices de esclavitud. Esta vileza es manifestación de una sociedad enferma que mira para otro lado y justifica con criterios machistas la opresión y el sometimiento”, subrayó.

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