“La ideología y posiciones de Lula varían según las circunstancias”

El ex presidente de Brasil asegura que su sucesor “carece de ideas”. Reclama “la mitad de los créditos” por la bonanza de la economía. Críticas por la corrupción.
“Es un buen hombre, pero puede decirme una cosa a mí, otra a ti y otra a alguien más. La ideología y posiciones de Lula varían según las circunstancias”, aseguró a PERFIL Fernando Henrique Cardoso. El ex presidente de Brasil analizó el inicio de la campaña electoral que se definirá en octubre.

—Brasil finalmente parecería estar disfrutando una parte de la grandeza a la que siempre ha aspirado. ¿Cuántos méritos son de Lula y cuántos suyos?

—Cada uno merece la mitad de los créditos. Las políticas innovadoras fueron creadas durante mi gobierno, pero Lula las continuó y amplió. El programa de estabilización económica comenzó incluso antes de mi mandato, cuando yo era ministro de Hacienda. En materia económica, la apertura comenzó durante el breve período de Fernando Collor y la estabilidad se alcanzó durante mi administración. Lula fusionó los programas que yo creé y los amplió. Durante mi gobierno llegaron a 5,5 millones de beneficiados y hoy son 11 millones.

—Parece que hay una gran coincidencia entre las políticas. ¿Por qué no ha sido posible crear un gran partido socialdemócrata?

—Ha sido fundamentalmente una cuestión de poder: quién ejerce el control. Las diferencias ideológicas son sólo una justificación. Cuando Lula ganó la elección en 2002 yo esperaba una postura más flexible frente a nosotros. Sin embargo, tanto él como su partido decidieron que nosotros éramos el enemigo en materia electoral. Con eso se perdió una oportunidad. Claro, hoy hay complicaciones adicionales. Actualmente, ciertos sectores del PT representan una opción de capitalismo estatal, mientras sectores del PSDB están más a favor de un capitalismo liberal. Unos creen en un capitalismo donde el sector privado tenga más poder y otros en un capitalismo donde el sector público tenga preponderancia. Quien instrumentó una política económica más cercana a la mía dentro del PT fue el sector encabezado por Lula, quien nunca tuvo ideas propias. Lo que ha hecho es practicar una política de

trapecio.

—¿Tiene usted respeto intelectual por Lula?

—No. Lo respeto a nivel personal, pero Lula carece de ideas. Sabe adaptarse rápido a distintas situaciones.

—Usted también ha modificado sus posiciones y su ideología.

—¡Pero nunca tanto como Lula!

—También podría decirse que usted traicionó a una generación de intelectuales o quizás a usted mismo como intelectual.

—Mis incoherencias no son tan grandes como las de Lula. Si se leen con cuidado las cosas que yo escribí antes no son tan distintas de las que digo ahora. En el caso de Lula son totalmente diferentes. ¡Para bien de Brasil! Ahora, en defensa de Lula debo decir que él nunca se identificó como un izquierdista y nunca lo fue. En ese sentido nunca traicionó una ideología específica y, hasta cierto punto, tampoco traicionó a su clase porque siempre ha buscado mejorar la situación de los trabajadores... Mi principal crítica a Lula ha sido su tolerancia a la corrupción. Nunca acepté la forma en que manejó esas cuestiones.

—También criticó el “autoritarismo popular” de Lula. Parece una posición conservadora de un hombre con su trayectoria.

—Y lo es. Quizás no fue la etiqueta adecuada, pero muestra lo que tenía en la mente. Pensemos en cómo Lula seleccionó a su sucesor en la presidencia. ¿A quién consultó? A nadie. Lula y el PT controlan los movimientos sociales porque el gobierno los financia a todos y los manipula.

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