Dar de comer a un niño de entre tres y siete años es, para muchos padres, un esfuerzo casi titánico. Eso sí, la mayoría de ellos salen adelante mediante paciencia, constancia y mucha imaginación.
Un primer paso para conseguirlo es implicar al pequeño en las tareas de la cocina. Ayudarnos a hacer una masa de harina, remover los ingredientes o echar los condimentos servirá para que el niño coma con más placer aquel plato que ha contribuido a cocinar. De igual forma, la presentación es fundamental para que el niño coma. No es lo mismo un filete de pescado a la plancha en un plato, que acompañarlo con un poco de perejil, tomates cherry, huevo duro rallado y formas dibujadas con ketchup. Dependiendo de los gustos del pequeño, así elegiremos los \'adornos\' de la comida.
MENTIRAS PIADOSAS
Uno de los sistemas para conseguir que un niño coma de todo es que \'no vea\' los alimentos que le producen rechazo por su aspecto. Desde tiempos inmemoriales, las madres utilizan los purés como un sistema cómodo y sencillo de introducir en la dieta aquellos productos que a los niños no les gustan. Por ejemplo, a un simple puré de papa se le pueden incorporar puerros, espinacas, cebolla, tomate, acelgas y todas las hortalizas que se te ocurran.
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