TITULAR. Hace poco fue electo como nuevo presidente de la filial local de la Cámara Argentina de la Construcción, cargo que ya ocupó anteriormente.
JOSE SOULARD
El déficit habitacional continúa profundizándose a medida que crece la población pero también por el estancamiento de programas estatales que logren, realmente, atender la problemática en todos los segmentos sociales. Si bien en la provincia aún persisten planes acotados por financiarse con recursos propios, se generaliza a nivel país la demanda de una política estatal específica en la cuestión.
"Los planes de viviendas son como el corazón de la actividad de la construcción, no sólo en la provincia sino en el interior del país", resaltó al respecto José Antonio Soulard, el nuevo presidente de la delegación Corrientes de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC).
El empresario analizó en la entrevista con El Litoral una de las problemáticas más importantes que aún es una cuenta pendiente para el Estado, tanto nacional como provincial e incluso municipal: el atender el déficit habitacional.
Además, habló de la leve recuperación de la actividad después de casi tres años de declararse la emergencia del sector; el nivel de empleo; el impacto inflacionario; como también planteó la necesidad de reactivar la obra pública y diagramar programas más amplios en viviendas.
¿La escasez de planes de viviendas sigue siendo uno de los problemas centrales del sector de la construcción?
La construcción de viviendas es el motor de la actividad, tanto en Corrientes como en el interior del país. Eso lo notamos con toda las delegaciones de la Cámara: el grueso de los asociados dependen en gran medida de las obras de viviendas. Es más, las grandes empresas nacionales del rubro prácticamente no se dedican a construir casas, sino a grandes obras de infraestructura.
En los últimos años se realizaron importantes obras de infraestructura con altos presupuestos, generadas por la Provincia y la Nación. Pero esos proyectos no insumen en forma masiva el recurso de mano de obra. Entonces las otras empresas, las locales, dependen en su gran mayoría de las viviendas, o de otros planes de arquitectura. Y sí, la vivienda es prácticamente el corazón de la actividad.
Para reducir el déficit habitacional y mantener un nivel de actividad alto, ¿cuántas casas se deberían construir contemplando un programa amplio?
Sería muy alentador poder tener en la provincia un programa que contemple la construcción de 2 mil viviendas por año. Lo ideal es contemplar esa cantidad, lo cual sería realmente un fuerte incentivo para el sector.
Pero si hoy lanzamos un plan hay que tener en cuenta que lo importante de todo esto, y lo crucial para nosotros es que se tenga previsibilidad. Eso es clave para el constructor.
Si a nosotros nos dicen: 'Tiene que hacer 100 viviendas, se la voy a pagar de esta manera y lo hace en 12 meses". Perfecto, es lo ideal y se cumplirá perfectamente si están los fondos. Así, 20 empresas haciendo 100 viviendas, es lo ideal.
Ahora si a eso le agregamos un plan, un programa que diga que en lugar de 100 viviendas serán 300 y en tres años; entonces el constructor podrá programar, optimizar sus recursos, invertir en bienes de capital, en formación del capital humano. De esa manera uno va a poder desarrollar todo. Ojalá algún día podamos desarrollar algo así.
¿El déficit habitacional ejerce presión en el sector?
El déficit de viviendas siempre estuvo en el país y la provincia. El problema es que a este ritmo de construcción el déficit se profundiza. Realmente las cosas seguirán complicadas si no se diseña una política de estado y un programa que permita atender ese déficit de alguna manera y que se haga accesible a la gente, porque eso es sustancial, crear un plan accesible. Probablemente habrá que segmentar el mercado; habrá gente con mayor capacidad de pago y otra con menos. Habrá que pensar en planes para cada segmento.
Hasta ahora, las viviendas que hace el estado están enmarcadas en la ley Fonavi y tiene un sentido social. Pero además de ese segmento hay otro de gente que puede pagar un poco más y no estaría mal que se diseñe un programa específico. A lo mejor se le subsidie la tasa, porque con las tasas de hoy no habrá programa que se desarrolle.
En los últimos años se pensó desarrollar algo para sectores medios, incluso el mismo Gobierno nacional lo anunció en su momento. Pero se piensa que el sector va a ir a directamente a un crédito bancario en las condiciones del mercado y lo cierto es que eso hoy es casi inaccesible.
¿Y cómo se encuentra hoy la actividad, teniendo en cuenta que hace casi tres años se declaró la emergencia del sector?
Desde ese entonces a la fecha se atravesó un camino un tanto errático y un poco dependiendo de la tipología de obra. Es cierto que en los últimos años en todo el país se hizo bastante inversión en infraestructura. Sin embargo, en nuestra provincia, los trabajos que más impactan con respecto a la mano de obra y el nivel de empresas que tenemos en el sector son más bien las obras de viviendas, las obras de arquitectura, hospitales, escuelas.
Son esos tipos de obras que más impactan en la actividad del sector local.
Si bien es cierto que se dinamizaron las obras con financiamiento provincial, no fue en la medida que requiere el sector.
¿Hace un lustro se alcanzó el máximo nivel de los últimos tiempos?
Sí; en algún momento nosotros tuvimos un volumen muy interesante de obra pública, pero no tenemos que olvidarnos que ese nivel, llevado al análisis de registros de ocupación y mano de obra, depende muchos de que si hay una buena cantidad de obras de viviendas en ejecución.
Si tenemos planes de viviendas en ejecución y los acompañamos también con otras obras provinciales como ser escuelas, hospitales, guarderías, comisarías, entonces allí tenemos tal vez el ideal de horizonte pretendido.
Ahora, si el rubro viviendas esta retraído, por más que lo otro esté en su mejor nivel, con toda seguridad que no vamos a estar en el óptimo.
Es decir la vivienda es la que motoriza y mueve la mayor cantidad de obra.
Si hay obra de este tipo, ¿la construcción también es motor de la economía local?
Normalmente cuando un gobierno encara un programa de viviendas, las distribuye en la geografía provincial. Entonces una empresa por ejemplo se va a trabajar a Santa Lucía, se va a trabajar a Sauce, y se va a lo mejor a hacer 30 viviendas, pero eso se transforma en un flujo de aporte dinerario para la comunidad que tal vez es tan o más importante que otros emprendimientos.
Obviamente, cuanto más chica sea la localidad, más importante es el efecto dinamizador de la constructora. Entonces eso es fundamental, es cierto, hemos tenido algunos planes de vivienda pero no todo lo necesario.
¿Y qué está pasando con los planes federales y programas más amplios?
Recuerdo que en el 2004 ó 2005 se lanzaron los primeros grandes planes federales de viviendas. En esos años nos visitó el director de la Secretaría de Vivienda de la Nación y en ese momento se nos comentó y a futuro se diseñaron planes donde se preveía ejecutar 10 mil viviendas en Corrientes; 10 mil viviendas en el Chaco; 10 mil en Formosa y 10 en Misiones, todo en un lapso de 3 a 5 años. Ojalá se hubiese podido ejecutar ese plan.
En Corrientes al menos no se llevó a cabo. No hemos llegado siquiera a las 5 mil viviendas, lo digo esto con mucha seguridad porque en el 2005 se licitaron las primeras 5 mil viviendas de ese programa que son las que todavía se están haciendo: es más algunas de ellas todavía no se han iniciado.
¿Cree que el trasfondo es una falta de política de estado o ahora es netamente una cuestión económica?
Yo le diría que hoy por hoy probablemente sean las dos cosas porque la política de vivienda viene prácticamente relegada y todo está también ligado a la disposición de los fondos. Si tenemos fondos, cualquier gobierno va a lanzar un programa de obra y nosotros estaríamos felices y habría menos déficit habitacional. Pero el tema es que con la escasez de fondos que hay...
¿Y qué fondos llegan a la provincia?
Lo que llega a la provincia son los fondos Fonavi que son interesantes pero son escasos para un plan de viviendas. Esos fondos Fonavi hay que diferenciarlos bien porque son fondos nacionales que vienen por goteo, son fondos que vienen como si fuese una coparticipación. Entonces, en función de lo establecido en la normativa llega permanentemente, con esos fondos son los que hoy el Instituto de Vivienda local está ejecutando obras pero obviamente no son suficientes como para desarrollar un programa importante, un programa que aspire a cubrir la demanda y la necesidad.
El plan federal que está en ejecución, son planes que vienen por fuera del Fonavi, o sea con fondos nacionales; bueno, eso es lo que hoy no tenemos. Esos fondos o programas con fondos extra Fonavi y hay que entenderlo bien y diferenciar, porque sino nosotros muchas veces escuchamos que dicen que se están mandando los fondos y otros dicen que no. Y ahí entramos en una discusión sin sentido porque en realidad es cierto que se mandan fondos y es cierto que no hay recursos que no sean Fonavi.
La retracción en la obra pública, sobre todo en viviendas, ¿hace que se registre un mayor desarrollo en la obra privada?
No necesariamente, porque yo creo personalmente y entiendo que los colegas también deben pensar así. Si bien es cierto que no toda la obra privada pasa por los constructores, no nos olvidemos que en una gran medida la obra privada está en manos de los desarrolladores inmobiliarios que no es lo mismo que las empresas constructoras. Entonces los desarrolladores inmobiliarios han encarado una actividad muy intensa, muy fuerte.
¿Cuál cree que es el aspecto central a tener en cuenta para revertir esta situación en obras públicas, especialmente viviendas?
Nosotros siempre pedimos previsibilidad. Siempre lo hacemos; a cualquier funcionario provincial con el que nos toca hablar, como también al gobernador, al ministro de Obras Públicas, al de Hacienda. Lo primero y principal tener: previsibilidad.
Lo que pedimos no es más que lo que el mismo Estado hace. Corrientes venía con terrible déficit hasta hace diez años, pero afortunadamente hoy los pagos de sueldo -por ejemplo- se concretan antes de finalizar el mes. Y eso porque hay previsibilidad. Tanto el gobernador como el ministro de Economía dicen cada vez que se habla de un incremento salarial, que lo van a dar, pero siempre que sea sustentable. Bueno, nosotros pedimos lo mismo: tener previsibilidad.
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