Los intrincados caminos de la política no dejan de sorprender a los ciudadanos que pasan la mayor parte de su vida preocupados por sus propios problemas cotidianos. Estos desprevenidos habitantes toman contacto con el trabajo de militantes y candidatos en época electoral.
Pero muy pronto parece que todo volvió a cambiar aunque todavía es difícil determinar hasta dónde. Crespo envió una nota ante el Concejo Deliberante para proponer a Claris como futuro director de Tecnogas, empresa distribuidora de gas que demostró tener muchísimos problemas durante este invierno. Los cortes continuos de gas provocaron numerosos reclamos que impactaron de lleno en la imagen del jefe comunal, a quien se responsabiliza por la falta de suministro y también por no cumplir con su promesa de extender las redes de gas hacia el sur. En los últimos días se sumó un grupo de vecinos del barrio Norte que también quieren contar con el servicio de gas natural, pero no obtienen respuestas. Para salvar la situación política y social, Crespo opta por sumar nuevamente a Claris. Y destaca públicamente “su idoneidad en lo social”. ¿No habían resuelto que lo mejor era separarse? Recordamos entonces que la política es el arte de lo posible.
Claris era parte de un sector peronista ultrakirchnerista que tenía como referente a Javier Bertoldi a nivel provincial, el punto opuesto de la posición radical que representaba Horacio Quiroga, a la que se había sumado Crespo. Pero los resultados de las últimas elecciones internas en los partidos han cambiado el escenario y eso se nota en Plaza Huincul.
Pero no se detiene allí el acercamiento con el PJ. Porque en las últimas jornadas Mario Esperón, representante local del PJ tradicional, el que se alinea con Sergio Rodríguez a nivel provincial, demostró que ya no está en pie de guerra contra el jefe comunal. Concejal díscolo que se separó en primera instancia luego de numerosos desacuerdos con el intendente, en los últimos días se sumó a la versión menos belicosa y aseguró que los problemas contables y las acusaciones de malversación de fondos en realidad “son análisis políticos” porque en definitiva hubo desvío de fondos, pero luego se devolvió la plata y se la dedicó al destino original. Se descarta entonces cualquier posibilidad de juicio político.
Es cierto que el Concejo Deliberante no aprobó el presupuesto ejecutado de 2009, pero hay que decir que tampoco lo hicieron con el de 2008 y ninguna consecuencia política ha tenido esa decisión.
Amigos o enemigos, la necesidad de mantener a flote la gestión hizo que los viejos socios se reúnan. Veremos cuáles son las secuelas de este acercamiento, si solamente se reflejarán en la composición del gabinete o si volverán a presentarse encolumnados detrás de un mismo proyecto político.

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