Es la principal conclusión del V Pre Congreso realizado en Córdoba, en el que disertaron analistas políticos, económicos y empresarios.
En la apertura, Fidanza planteó la fuerte declinación de las expectativas en los últimos tres meses
-medición anterior a la decisión de estatización- y un aumento de la percepción de los problemas económicos que empieza a desplazar de la opinión pública a la de inseguridad. “En los últimos cinco meses hay una baja de la confianza del consumidor, a la vez que las expectativas inflacionarias son del 30% anual”, dijo y remarcó que el nivel de consumo muestra una alta correlación con la popularidad presencial. “Si la satisfacción económica prevalece, la buena imagen sigue”, resumió.
Cisneros, después de repasar la situación mundial, concluyó en que las únicas dos superpotencias existentes, China y Estados Unidos, se potencian una a otra y “quienes no se enganchan en la barra que las une, queda afuera de todo. Hay que hacerlo teniendo un proyecto nacional, como Brasil”. Respecto de las relaciones argentinas-brasileñas, afirmó que si no se define, es “complicado definir el vínculo con el mundo; ellos empiezan a cansarse de un socio que aporta poco y cuesta mucho. Para ellos el Mercosur es sólo una herramienta más de su política exterior”.
En diálogo con este diario, sobre de la estatización de Repsol-YPF, Cisneros afirmó que el Gobierno debería “haber convocado a todas las fuerzas, haber alcanzado un acuerdo común y así avanzar en la medida, demostrando al mundo que tenemos capacidad para hacerlo según las normas vigentes. Las maneras en que nos movimos asombran, porque la Presidenta tiene las condiciones de hacer una política de Estado que hacia adentro genere consenso y, hacia fuera, confianza para invertir”.
El tucumano Arriazu dijo a LA MAÑANA que los indicadores económicos de marzo transparentan la desaceleración de la actividad que -por supuesto- impactará la generación de empleo. En ese marco, sin embargo, indicó que la inflación no cederá “porque por las trabas a las importaciones, los productores argentinos -sin competencia- suben los precios”.
El economista entiende que la expropiación de Repsol-YPF podría demorar las decisiones de los agentes económicos y complicar temporalmente las relaciones internacionales. “Hay que esperar juicios cruzados en el mundo, contra Argentina y contra la compañía española”, dijo a la vez que enfatizó que hay mucho interés en el petróleo: “Para venir las empresas reclamarán precios y seguridad jurídica”. Insistió en que el yacimiento de Vaca Muerta es clave para los interesados .
A su turno, Gerchunoff manifestó que en el país el problema de la relación entre crecimiento, competitividad y tipo de cambio es “cíclico”. Entre 1900 y 2011, el PBI en dólares constantes de la Argentina subió a un promedio del 3,3% anual, “siempre que hay una caída intensa hay una recuperación fuerte. Tenemos recuperaciones cíclicas no crecimiento de largo plazo”.
Para las últimas dos décadas, los factores “necesarios” para impulsar la mejora económica son términos de intercambio altos (el período más largo en la historia es el que comenzó después de 2000 y “quizá sea duradero”) y Brasil (“desde los ’80 no tiene alto crecimiento, tiene un problema de largo plazo; pero se volvió inmenso respecto a la Argentina por su apreciación cambiaria. Si es sostenible, hay demanda para los argentinos”). Como tercer ítem mencionó la reducción significativa de las tasas de interés en el mundo (“tendencia que se mantendrá por largo tiempo) y, como cuarto, incluyó el desendeudamiento de la Argentina (“similar al resto de los emergentes”).
“El modelo era tipo de cambio alto y superávit fiscal. Me lo creí
-enfatizó- y me equivoqué. El Gobierno se prometió a sí mismo un plan de estabilización gradual y eso desapareció de la escena. Estamos en el límite del tipo de cambio real y de la competitividad”.



Comentá la nota